¿Por qué hay tongo en el fútbol?

Consultamos con analistas por qué el deporte vive su momento de mayor corrupción y qué se está haciendo para solucionarlo.

Arranca la Liga 2016-2017 y los analistas dicen que lo hace en estado de alerta nivel 2, el máximo contra los amaños y reservado para eventos sospechosos y con indicios de manipulación. Cada semana salen a la luz sospechas de intentos de soborno y de “arreglo” de resultados, sobre todo en partidos de Segunda y Tercera División. La temporada pasada vimos, por ejemplo, cómo el guardameta del CD Acero Oumar Diaby denunciaba los intentos de soborno por parte de una mafia china que le ofrecía 1.000 euros por dejarse marcar un gol.

Al menos 150 asociaciones podrían estar involucradas en incidentes relacionados con amaños de partidos.

No es más que un pequeño punto que asoma con una cifra insignificante. “Cuando se trata de clubes profesionales, pueden llegar a ser hasta millones de euros”, revela Vicente Corral, analista de fútbol y experto en apuestas deportivas. Según la Federación Internacional de Fútbol, el crimen organizado obtiene más de 13.000 millones de euros cada año con la compra de partidos. Son conjeturas, bien fundadas pero muy difíciles de esclarecer y de probar.

Por este motivo, a pesar de que el amaño de partidos es un delito que contempla el Código Penal desde 2010, no hay aún ninguna condena. “Pero la simple sospecha resta credibilidad al mundo del deporte y a la larga será un problema muy grave. Es algo que ha existido siempre y será muy difícil de erradicar porque es complicado demostrar”, explica el analista. Según Corral, hasta la afición es consciente de lo que está ocurriendo. “Cualquier aficionado ha asistido a partidos de esos extraños, con equipos que no han perdido un punto en casa en toda la liga y, de repente, la última jornada pierden con un equipo en posición de descenso que se salva. Son encuentros en los que las defensas cometen fallos tanto tácticos como personales tan clamorosos que la gente hasta se ríe en la grada”.

“Hay encuentros en los que la defensa comete fallos tan clamorosos que en la grada se ríen”

Más fácil detectarlo que probarlo

Él mismo es consciente de haber visto partidos con el convencimiento de que había acuerdo entre los equipos. No da nombres porque, al fin y al cabo, no hay pruebas definitivas. “Es algo que palpa cualquier aficionado, ya que a veces hasta los defensas prácticamente se apartan para que el delantero marque. O no meten la pierna. Hay partidos bochornosos. Aunque en apariencia está muy claro, es muy difícil ir más allá”. De todos modos, las sanciones en primas a terceros son simbólicas. Unos 3.000 euros a los clubes implicados y seis meses de suspensión o inhabilitación al propio jugador, según el reglamento de los estatutos de la propia Federación Española de Fútbol.

La asociación de empresarios europeos de apuestas deportivas, Federbet, publicó en junio un informe que señala como sospechosos 115 partidos de fútbol de esta temporada y 108 de otros deportes. En el fútbol profesional todo está tan expuesto que el amaño tiene que estar perfectamente orquestado para que cualquier investigación prospere. En las categorías menores, sin embargo, Corral cree que cualquier equipo puede estar en el punto de mira. “Ahí se ve cómo jugadores amateurs que solo cobran ciertas primas por parte del club por ganar o empatar un partido, empiezan a recibir ofertas por parte de las mafias por hacer o dejar de hacer determinadas cosas, como dejarse ganar, o simplemente por provocar un córner en contra”.

La amenaza es mayor en el fútbol de Segunda División B, aunque la trampa está extendida en todas las categorías.

Uno de los casos más sonados de amaño de partidos es el llamado Osasuna. Aunque sus exdirectivos imputados aún están a la espera de juicio, el juez instructor ha concluido que el club no ha sido autor de delito alguno sino víctima de “comportamientos ilícitos” que pudieron cometer algunos de sus exdirectivos y antiguos empleados. Hubo varias sospechas que incitaron a pensar en la presencia de primas por dejarse ganar, pero además el sumario ha sacado a relucir lo peor del mundo deportivo: resultados pactados, subastas al mejor postor y trampas para tratar de evadir impuestos. Cuando los partidos se amañan mediante apuestas, aún resulta más complicado desenmascararlo, ya que muchas veces no se arregla el resultado sino que son pequeños detalles: quién lanzará un córner primero, cuántos se lanzarán… Son matices que se le escapan al público. Solamente las casas de apuestas lo detectan con el movimiento extraño de ciertos mercados.

Sus alarmas saltan cuando el dinero apostado en ese partido aumenta de una manera que escapa a toda lógica. En un Paterna-Castellón, jugado el 20 de diciembre de 2015, el número de apuestas fue 2000 veces superior a la media en su categoría, según el informe de Federbet. La mayoría procedía del mercado asiático, que mueve 80.000 millones de dólares cada semana. No fue la única vez. “Hemos observado gigantes y ridículas apuestas en eventos de poco nivel y sin cobertura mediática”, dice el informe de Federbet.

En cuanto se detecta una posible trampa, se emite la alerta y comienza una investigación que suele ser larga y compleja. El Departamento de Integridad de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) está en contacto con una empresa que monitoriza las apuestas y envía estas alertas. En su unidad de inteligencia trabajan también apostadores profesionales infiltrados en las redes de información.

En el punto de mira. La LFP trata de esclarecer si en el partido que enfrentó en mayo a la Real Sociedad y el Rayo Vallecano hubo tongo, por la actitud de los rayistas. En la imagen, Héctor Hernández y Quini, en un amistoso en China, en 2015.

Un engaño amplificado por la tecnología

¿Por qué tanta complejidad? Los analistas apuntan tres causas: las grandes cantidades de dinero que mueve el fútbol, los intereses económicos tan diversificados por todos los lados y la llegada de apuestas y las nuevas tecnologías a muchos países. En Francia, la Eurocopa de Fútbol de 2016 generó unos 198 millones de euros en apuestas deportivas. Casi la mitad se hicieron por internet. Es un problema globalizado.

Italia, Grecia y los países del Este son los más acusados de tongo en sus ligas.

Además de su carácter global, el amaño es la mayor amenaza para el deporte. Desde la LFP nos aseguran que se está trabajando para evitar cualquier actividad fraudulenta. Su presidente, Javier Tebas, intervino a primeros de julio en el debate Amaño de partidos y apuestas ilegales: la necesidad de una respuesta europea, celebrado en la oficina del Parlamento Europeo en Barcelona, y dejó claras sus intenciones: “La Liga lidera la lucha contra la corrupción en el fútbol y en el deporte en general. Reduciremos este riesgo con normativas internas y planes de prevención, investigación y sanciones”.

Tebas señaló que las grandes víctimas de esta lacra que sufre el deporte son “los espectadores, los aficionados y aquellos clubes que pierden categoría después de sufrir un resultado amañado. Los goles predefinidos son el mayor delito que puede existir en el ámbito del deporte”.

Las alarmas saltan cuando las cantidades de dinero apostado en un partido escapan a toda lógica, y más en eventos de poco nivel

Todos los expertos consultados lamentan la herida profunda que está dejando la trampa en el deporte. Pablo del Río, psicólogo deportivo del Centro de Alto Rendimiento de Madrid, habla desde el lado del deportista y también de la afición: “Si las competiciones deportivas no tienen credibilidad, no podremos inculcar los valores del deporte a nadie. El deportista entrena para ganar o al menos para no perder. Esa emoción mantiene vivo el espíritu deportivo. Cuando hay trampa, la emoción se tambalea y caen los valores del juego limpio”.

La afición no asimila la trampa

Por otra parte, Del Río trata de entender a la afición: “Tolera errores arbitrales, goles fallados y todo lo que forme parte del teatro de las emociones. Los amaños y la corruptela, sin embargo, darían un vuelco irreversible a su percepción del deporte. Lo que pasa es que, de momento, ante la sospecha recela y deja en tela de juicio los rumores”.

En otros deportes aún es más complicado sacar a la luz las trampas. ¿Quién puede probar que un jugador de tenis se ha dejado ganar un juego? Sí, puede haber sospechas, sobre todo por parte de las casas de apuestas mediante el rastreo del dinero apostado. Pero nada más. “Algunas veces –indica Corral– ni siquiera esas ofertas de amaño en deportes amateurs vienen por parte de mafias. Proceden de amigos, familiares o de los mismos jugadores que ven un camino fácil para ganar unos euros sin ser muy conscientes del delito que cometen y las consecuencias que puede acarrearles”.

En la temporada 2013-2014 se amañaron los resultados de 110 encuentros de fútbol en ligas europeas, aunque hubo sospecha de tongo en 460 según FederBet.

Pueden ser amaños entre equipos o jugadores aficionados con la intención de apostar y sacar un beneficio. En este caso se llevan a cabo mediante un acuerdo entre los contendientes, en los que media un amigo o un familiar. Si detrás del trapicheo se esconde una mafia, casi siempre se recurre a un intermediario que ofrece dinero al jugador o a los jugadores implicados y les indica el modus operandi.

¿Cómo ocurren estas cosas? Corral nos invita a imaginar, por ejemplo, el mercado de las tarjetas en un partido de fútbol. “Un equipo puede evitar que le saquen una tarjeta en la primera parte, dado que son mercados en directo. La cuota sube ostensiblemente para la segunda parte. Por tanto, es fácil provocar varias tarjetas en esa segunda parte y cumplir con lo pactado. Ya no es solo ganar o perder un partido, hay un montón de opciones para las mafias”.
Ahora mismo en la liga española de fútbol hay casos de amaño bajo investigación. No por apuestas, sino por la clasificación en la liga. Como un Granada-Las Palmas o un Betis-Osasuna. Y esto no ha hecho más que comenzar…

Escándalos en el tenis mundial

El serbio Novak Djokovic dice que en 2007 rechazó 200.000 dólares.

Según una investigación realizada por la cadena BBC y Buzz Feed News, 16 jugadores que han llegado a estar entre los 50 primeros del ranking mundial podrían haber sido sobornados por una red de apuestas ilegales con origen en Rusia, el norte de Italia y Sicilia. Los mafiosos se reunían con los jugadores en sus hoteles y pactaban la derrota por 50.000 dólares. Las redes ganarían cientos de miles de euros gracias a las apuestas sobre los tanteos de los partidos, incluidos los torneos de Wimbledon y Roland Garrós. Hasta ahora apenas ha habido sanciones.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Curiosidades