¿Hay algo mejor que el sexo?

Antes de responder, piensa bien si te tentaría más un torneo deportivo, un dinero inesperado o una lata de foie gras. Pueden ser más excitantes que el coito

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Si hay que elegir, el contacto con la naturaleza y el móvil pueden ser más apetecibles.

Adónde vas?”, dijo Ava Gardner a Luis Miguel Dominguín al verle salir de la cama después de una noche de pasión. “A contarlo”, replicó él, decidido. Puede que la escena tenga mucho de literario, tal vez tanto como su relación, pero la posibilidad de que al torero le importase más poder contar sus escarceos con la que fue considerada el animal más bello del mundo que el gozo de tenerla entre sus sábanas hace rugir los cimientos de la sexualidad de cualquier mujer.

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¿Acaso hay algo mejor que el sexo? La pregunta esconde material inflamable. ¡Hay tantas cosas que pueden distraer del sexo al hombre y a la mujer! Fútbol, comida, amigos… Cuando la empresa Unilever indagó en los gustos femeninos en Estados Unidos entre los 18 y 54 años, encontró que entre un armario rebosante de ropa y la posibilidad de disfrutar de una buena relación sexual, la mayoría opta por lo primero. Las encuestadas confesaron que serían capaces de guardar hasta 15 meses de abstinencia sexual si la recompensa fuese un vestidor lleno de ropa nueva. Aunque muchas hablaban de ello como un sacrificio, hubo algunas que se mostraron dispuestas a prescindir del sexo indefinidamente a cambio de estrenar trapos a diario.

Creíamos que habría pocas tentaciones capaces de hacernos sucumbir sin la promesa del orgasmo, pero no es así. La recompensa de ALGUNAS EXPERIENCIAS acaba siendo más grata que el coito

La decisión llega muchas veces del sentido más equivocado del sexo. La psicóloga Martina González Veiga, directora del centro Con Mucho Gusto, lo explica: “Seguimos midiendo nuestros encuentros eróticos en cifras. Contamos el número de veces, cuánto aguantamos, cuántos orgasmos tenemos, cuántas posturas somos capaces de hacer y cuántos juguetes tenemos en nuestra mesita de noche. Cuando la única medida debería ser la satisfacción, y esta es subjetiva”.

Esa obsesión por el rendimiento nos lleva a la insatisfacción, incluso antes de empezar. Y así, no hay tentación sexual capaz de ganar el pulso si la opción es un buen rato con mayores garantías de placer. También podríamos preguntarnos por qué el sexo habría de ser la medida de todas las cosas. Y así lo hace González Veiga: “¿Qué sentido tiene poner como alternativa al sexo atender al bebé, ver la final de la Champions o un buen plato de comida? Son cosas completamente diferentes y me van a proporcionar unas sensaciones distintas y particulares”.

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El psicólogo Emilio López Bastos, vicepresidente de la Sociedad Gallega de Sexología, lo achaca a una hipersexualización de la sociedad. “Cuantos más canales de comunicación se han abierto, más presentes están los estímulos sexuales. Por una parte, el sexo es uno de los impulsos básicos en el ser humano, y en ese sentido sí sigue habiendo interés. Sin embargo, uno de los problemas que está generando esta hipersexualización es la rápida acomodación a cada estímulo que llega y la necesidad de buscar uno nuevo, lo que se conoce como neofilia”.

Solo las mujeres brasileñas cambiarían, sin pensar, una noche de sueño reparador por una de lujuria y pasión

Cuando la doctora Yvonne K. Fulbright, sexóloga y educadora sexual, se preguntó si el orgasmo es realmente la mejor sensación en el mundo, de inmediato tuvo que preparar una lista: una carcajada interminable o un momento de esos en los que la risa no te deja respirar, tener en brazos a tus hijos con su cabeza hundida en tu cuello, la experiencia de un baño caliente después de estar a la intemperie bajo temperaturas gélidas, la euforia al recibir una ayuda económica inesperada, sentir a la pareja piel con piel y conseguir un gran reto.

Enseguida el papel se quedó escaso. No dejaban de aflorar experiencias. Había que añadir, por ejemplo, una noche de sueño reparador. Después de entrevistar a mujeres chinas, británicas, estadounidenses y brasileñas, la compañía estadounidense FleishmanHillard dedujo que solo estas últimas cambiarían, sin pensar, una plácida noche de sueño por una de lujuria y pasión. Cuando se les dio como alternativas el poder y el dinero, el 80% de todas ellas, y sin importar el país, optó por un excelente nivel económico que asegure su futuro y el de su familia antes que una relación sexual.

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La final de un torneo de fútbol aumenta hasta un 168% el flujo de chats eróticos en los portales de citas, casi siempre impulsados por mujeres cuyos maridos han preferido dedicar la tarde al deporte.

Y eso que dicen que el dinero no da la felicidad. Los hombres franceses, por ejemplo, tienen claro que la vía directa y segura a la felicidad es el sexo. En la misma encuesta, realizada por Harris Interactive, las mujeres antepusieron el chocolate, el queso y el foie gras como mejores pasaportes a la dicha. No obstante, si hay que apretarse el cinturón, los gustos entonces dan la vuelta. Entre recortar en comida o sexo, las encuestadas estarían más dispuestas que los varones a vivir sin esto último. Pero la mujer, tan resuelta a abandonar el sexo por una causa justa, no se comporta de manera transigente si es el hombre quien decide mirar hacia otro lado cuando ella pide guerra. Y ese lado al que giran suele ser el fútbol o cualquier otro acontecimiento deportivo.

No hablamos solo de fruncir el ceño. El portal de citas extramatrimoniales Ashley Madison ha detectado que, cada vez que hay un partido decisivo, las mujeres se echan a la red en busca de una aventura casual con la que satisfacer su deseo sexual.

Su primera sospecha llegó al comprobar un aumento inusual en el registro de usuarias femeninas y en el flujo de mensajes en la web cuando hay un clásico de fútbol o una carrera de Fórmula I. Para hacerse una idea, un Real Madrid-Barcelona puede suponer una crecida en los nuevos registros del 95%, y del 168% en el intercambio de mensajes subidos de tono.
Las cifras no extrañan si se tiene en cuenta que, según una encuesta de este portal de citas, el 73% de los hombres prefiere ver deportes a tener sexo con su pareja. Los datos incitan a la broma a Noel Biderman, fundador de Ashley Madison: “Ellos se centran en el juego de su equipo e ignoran los deseos de sus esposas. La mayoría prefiere la acción de un partido a la acción con sus parejas. Y mientras los maridos están ocupados viendo los deportes, las mujeres buscan otras formas de marcar goles por su cuenta”.

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A la hora de señalar cosas más apetecibles que el sexo, afloran los tópicos masculinos del fútbol, las cañas y los amigos. Y ellas siguen reclamando caricias, abrazos y besos, imprescindibles para mantener viva la relación y la llama de la pasión.

Más tentador que hacerlo
Algunas experiencias consiguen activar las mismas áreas cerebrales que la excitación erótica

ELLAS

  • Disfrutar de un tiempo para una misma y escapar de las obligaciones diarias: un descanso, una tarde de compras, un café o un paseo al atardecer.
  • Un sueño largo y reparador. Según una encuesta femenina en el Instituto Ipsos de Nueva York, la mayoría se decantó por dormir antes que tener relaciones íntimas con su pareja.
  • La mayoría está convencida de que existe el amor a primera vista, pero solo con la ropa. Un armario lleno de ropa nueva dispara su libido.

    ELLOS

    • El 73% de los aficionados al deporte prefiere ver un campeonato a tener sexo con su pareja.
    • Sus prioridades cambian cuando se trata de una infidelidad. El deseo es entonces incontrolable.
    • Prefieren una pareja mala en la cocina antes que recatada en la cama.
    • En algunos momentos, cuatro de cada diez hombres escogerían la masturbación para conseguir placer en lugar de tener sexo con su pareja.
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      ¿Qué cosas dan placer?
      La llamada respuesta sensorial meridiana autónoma (ASMR ) se ha convertido en un fenómeno viral en la red. Son como orgasmos cerebrales y llegan provocados por sensaciones extremadamente relajantes. Igual que si inyectásemos pequeñas dosis de placer en todo el cuerpo. Estas son algunas experiencias ajenas al juego erótico que consiguen tal respuesta:
      Corte de pelo
      Notar en el cuero cabelludo unas manos provoca una sensación de hormigueo similar a la excitación.

      Doblado de toalla.
      En la red aparecen masajistas rusas convertidas en gurús de este tipo de respuestas sensoriales gracias a videos virales. Uno de ellos enloquece a la gente con el simple acto de doblar toallas.
      Hablar en susurros y despacito
      Dominar el arte de modular la voz en el contexto del juego de la seducción resulta muy eficaz.
      Mover las manos en agua tibia.
      La sensación de placer que viaja por el cuerpo es instantánea.
      Envolverte en sábanas limpias
      El estado de bienestar tan alto lleva a olvidarse del sexo.

      ¿Quién no se ha preguntado alguna vez...
      … Necesitamos TANTO ESTÍMULO?
      Habitualmente, el sexo se utiliza como reclamo, pero según el psicólogo Emilio López, no corresponde con un gusto real, sino que la sociedad de consumo lo ofrece como un producto más.
      … El sexo NO ES lo más importante en LA PAREJA?
      Es un soporte vital. Una relación que descuida la relación sexual para priorizar otras responsabilidades suele esconder un problema profundo. El vínculo que crea la práctica sexual es exclusivo y muy fortalecedor.
      … CUIDAMOS más un traje que una relación?
      En una encuesta en Estados Unidos se le hizo esta pregunta a personas de 18 a 54 años y la media contestó que su prenda de ropa preferida había durado en el armario dos años y medio, un año más que su relación sentimental más larga.
      … Por qué los placeres del sexo y del chocolate son comparables?
      Un equipo de psicoanalistas de Nueva York observó la actividad cerebral de varias mujeres enamoradas y descubrió que producían feniletilamina en grandes cantidades. Precisamente esta es la hormona que se activa con el sentimiento de placer que genera comer chocolate.

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