Y entre las numerosas iniciativas que se han desarrollado en la ciudad ha destacado este original proyecto del artista Alexander Rentsch. Su idea consistió en instalar en algunos de los lugares emblemáticos de la ciudad, como la Potsdamer Platz, unos enormes paneles con fotografías en blanco y negro que retrataban el estado de devastación en que quedaron al finalizar la contienda. “El objetivo no es solo impactar al público”, explicó Rentsch, “sino también ayudarle a entender de la manera más realista posible el horror y el dolor que se vivieron en aquellos días”.

Y la verdad es que consiguió su propósito, ya que los berlineses supervivientes de aquella época que aún quedan afirmaron sentirse estremecidos de emoción al encontrarse frente a estas imágenes. En total son sesenta los paneles que se han instalado en otras tantas calles, algunos de los cuales miden hasta cinco metros de largo y casi tres de alto. Un auténtico viaje al pasado.

EL DATO:

92.000 ciudadanos berlineses murieron en el asalto final a la ciudad.

Redacción QUO