Microbios en la cocina de casa

Las verduras no son lo único vivo en la nevera; miles de bacterias y hongos medran y se hacen fuertes gracias a la limpieza que elimina a los débiles

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La limpieza es higiene, pero también selecciona los microorganismos más fuertes.

La vida late con más fuerza en la cocina. Allí, las bacterias y hongos medran hacendosos. Planean hasta la encimera sobre las gotas del agua de grifo, viajan rumbo a la nevera resguardados en las bolsas de la compra, expanden sus colonias con cada paso que damos. El conocimiento científico sobre ellos y sus implicaciones para la salud es limitado, pero crece con fuerza gracias a las modernas técnicas de análisis molecular. El examen genético permite ponderar la diversidad de la vida en las campanas de extracción, en las puertas del frigorífico y hasta en el interior de las tuberías.
Según la estimación del biólogo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte Robert Dunn, quien planea analizar mil casas norteamericanas, en un hogar tipo caben hasta 75.000 tipos de bacterias y 35.000 de hongos. Muchos de ellos están en la cocina y tienen un origen muy personal. Según un artículo que Dunn publicó en la revista PLOS ONE, somos caníbales inconscientes: gran parte de los microbios que se encuentran en la encimera y en la nevera proceden de nuestra propia piel.
Tras analizar el interior de las tuberías, Dunn también halló el rastro de bichos más grandes, como Psychodinae, una mosca que disfruta triturando los restos que se nos escapan por las tuberías. Aunque no hace falta bucear tanto. En la propia boca de la cueva se desarrollará Mychobacterium avium, si al grifo de la cocina se le pueden aplicar los resultados de una investigación de la Universidad de Colorado que reveló que un tercio de las alcachofas de la ducha podrían estar colonizadas por una fina capa de la bacteria. El patógeno está relacionado con enfermedades pulmonares en pacientes inmunodeprimidos, así que probablemente sea mejor evitar acercar la nariz al grifo. Solo por si acaso.
Microbios a hombros de gigantes
Igual que los científicos que los estudian, los microbios se mueven a hombros de gigantes. Literalmente. Las personas diseminan una combinación única equivalente a una firma microbiótica, según apunta un artículo publicado el pasado verano en la revista Science.
Su autor, Simon Lax, descubrió que la microbiota de las personas que viven en la misma casa tiende a ser curiosamente similar, y que, si deciden mudarse, su particular combinación de microbios se traslada con ellos. El artículo también apunta que “el genoma de patógenos potenciales observados en la encimera de una cocina pudo emparejarse con las manos de los ocupantes”. O sea, que en cuestión de microbios, la tabla de cortar y el cocinero son como uno. El hallazgo refuerza la idea de que, mientras una limpieza concienzuda es necesaria, la total es imposible. Conseguirlo sería como deshacerse de uno mismo, y perderse la oportunidad de contribuir al cálido latido de la cocina.

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