Casas contaminadas

En un hogar flotan entre 100 y 300 compuestos orgánicos volátiles, y se conocen al menos 70 que son contaminantes o tóxicos

1.- Ozono. Lo generan algunos aparatos electrónicos. También algunos purificadores de aire: su uso es contraproducente, porque el ozono limpia y genera contaminantes.
2.- Formaldehído. Es un antiséptico potente. También tiene propiedades conservantes. El problema es que se ha detectado que puede causar cáncer si se acumula lo suficiente.
3.- Espuma de poliuretano. Es un sumidero de compuestos semivolátiles, como los retardantes. Es interesante, porque se usa en los acolchados de los muebles y bajo las moquetas.
4.- Cloroformo. Puede generarse a partir del cloro que entra en contacto con el agua potable. En el aire se detecta por su olor dulzón. Puede afectar al sistema nervioso, entre otras cosas.
5.- Óxido de nitrógeno y dióxido de azufre. Son los típicos contaminantes. Se ha demostrado que tener un garaje bajo la casa contribuye a que se incremente la concentración de estos compuestos en todo el hogar.
6.- Birradicales de Criegge. Son moléculas producidas por la reacción del ozono y que pueden dar lugar a muchos compuestos nuevos, algunos de los cuales son irritantes y tóxicos. Paradójicamente, los niveles de algunos contaminantes típicos del exterior, como el ozono, polvo y ciertos compuestos químicos llegan a acumularse más en los hogare

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Francia, Bélgica, Alemania y Estados Unidos ya han legislado un nivel máximo de emisión de Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) para los materiales de construcción y las pinturas. También el mobiliario del hogar debe pasar un control de calidad. Y los demás países no tardarán mucho en seguir su camino: se toman en serio la amenaza invisible que la ciencia está documentando poco a poco.
Los COV emanan de todo tipo de materiales, desde moquetas a impresoras, del mobiliario a los limpiadores, y se unen a la contaminación exterior que se instala en el hogar. El riesgo está aumentando porque la edificación avanza hacia entornos más herméticos, para reducir el gasto energético.

La temperatura de ebullición de estos compuestos va desde los 50 hasta los 260 grados centígrados. Como regla muy general, un aumento de diez grados en la temperatura de un material redunda en el doble de emisiones. De ahí que la concentración de COV cambie en función de la estación del año. También según el momento del día, puesto que actividades como cocinar trastocan notablemente la composición de la atmósfera privada.

Peligros para la salud
Una persona que tiene sensibilidad química múltiple puede llegar a sufrir mucho. Hasta con el uso que su vecino hace de los ambientadores puede tener un episodio agudo de intoxicación: los componentes se cuelan por los conductos de las tuberías y a través de otros recovecos para provocar dolor en el pecho, sequedad de ojos, náuseas, dolor de cabeza y, comprensiblemente, ansiedad. Pero hay otra maneras de sufrir la contaminación ambiental presente en el interior de una casa. Quienes tienen una salud de hierro pueden verse afectados por las concentraciones bajas y persistentes a lo largo del tiempo, las cuales llegan a provocar episodios crónicos cuyo alcance no está aún demasiado claro.

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Síntomas:

General
Los síntomas van desde el mareo, la somnolencia, el letargo y la dificultad para concentrarse hasta la cefalea, la irritabilidad, la ansiedad la debilidad general y las náuseas.
Ojos
Produce sequedad, picor, lagrimeo y enrojecimiento.
Vías respiratorias
Es motivo de sequedad en la nariz y en la garganta, estornudos y dolor de garganta. También congestión, goteo y sangrado nasal.
Pulmones
Puede provocar un silbido a la hora de respirar, conocido como sibilancia, tos seca, bronquitis, opresión torácica y una desagradable sensación de ahogo.
Piel
Se seca, pica y se enrojece, en general o en un sitio localizado.

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