Carmen Boza: Cómo triunfar en la música desde las redes sociales

De la mano de la marca de coches Mazda, la periodista América Valenzuela rastrea el mundo de la música, el diseño, el cine y la arquitectura para encontrar artistas que rompen con los convencionalismos para hacer las cosas mejor. Se buscan: Rebeldes Mazda, como Carmen Boza.

Carmen Boza, gaditana de 27 años, ha logrado un ascenso meteórico en el mundo de la música al margen de las discográficas. Lo ha conseguido compartiendo en redes sociales las canciones que grababa en su cuarto. Los fans llegaron de golpe y son los que la han encumbrado. Está en plena gira de presentación de La Mansión de los Espejos, su primer LP financiado gracias al micromecenazgo de sus seguidores. Ella es un reflejo de cómo hoy el mundo funciona de otro modo. Y esa ha sido la razón por la que Carmen ha sido una de los cinco elegidos como “Espíritu

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Con América Valenzuela durante la entrevista en Pandora’s Vox, donde ensaya.

Rebelde Mazda”.

P ¿Qué significa rebeldía para ti?
R Rebelde es ser fiel a ti mismo, ser valiente, hacer lo que quieres sin que te dé miedo nada. Y si algo te asusta, que no te frene y sigas adelante. Para lograrlo no hay que conformarse con cómo están establecidas las cosas; hay que darles la vuelta e inventarte otra manera. Cambiarlas, para mí, es un camino al éxito.

Un coche que suena a música El nuevo Mazda CX-5 lleva contenidos móviles gratuitos: Radio Aha®, con más de 100.000 contenidos, entre emisoras de radio, podcasts etc. Y con sistema de sonido envolvente de alta calidad BOSE® con nueve altavoces, que asegura un sonido de alta fidelidad.

P ¿Cómo fue ese momento en el que decides coger una guitarra y lanzarte a hacer música?
R Empecé a tocar la guitarra cuando tenía 15 años y se llevaba el rollo skater pop. Me encantaba la cantante Avril Lavigne, y yo quería molar como ella. Así que cogí una guitarra española desafinada, hecha una porquería, a la que le faltaba alguna cuerda, y aprendí. Fui autodidacta, con un libro con fotos de acordes. Tenía acceso a internet con un módem de esos antiguos que se oía cómo marcaba y se cortaba si llamaban por teléfono. Veía vídeos de artistas que me gustaban e intentaba copiar de oído lo que tocaban. Faltaba incluso al instituto para quedarme en casa a tocar la guitarra.

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P ¿Y llegaron las redes sociales?
R No llegaron, siempre han estado ahí. Toqué unas canciones en una reunión de amigos, les encantaron y me animaron a colgarlas en YouTube. Tuvieron una respuesta brutal. El canal tenía un punto de reality, eran vídeos de andar por casa. Muchos de los fans que aparecieron en ese momento siguen viniendo a mis conciertos, escuchando mi música. Es algo increíble.

El nuevo mazda CX-5. Lo elegimos por su sistema de conectividad, MZD Connect. Funciona a través del smartphone, ampliando las posibilidades de uso de Bluetooth®, correo electrónico, SMS y navegación, con reconocimiento de voz y manejo con manos libres.

P Cuéntame tus pasos hasta conseguir ir de gira.
R Estuve dos años haciendo canciones y colgándolas en el canal. Me fui de mi pueblo (La Línea) a Málaga, donde trabajaba y daba conciertos. Y por fin me mudé a Madrid y grabé mi primer
EP, Lapislázuli. Luego, grabé con el ordenador un disco casero de 24 canciones. Hasta que el verano de 2014 grabé mi primer disco en estudio gracias al crowdfunding. Es el disco que estoy girando ahora. Lanzamos la campaña en abril del año pasado y en 40 días 900 personas apoyaron el proyecto y alcanzamos los 25.000 euros.

P ¿Por qué apostaste por el micromecenazgo ?
R Toda mi carrera hasta el momento ha estado basada en el apoyo de gente normal, sin discográficas. Esta gente son mi público, y confío en ellos.

P Pero el camino en solitario es duro.
R A veces dudo mucho, pero sé que nunca voy a dejar de hacer música. Es a lo único a lo que vuelvo siempre, es lo único que sé hacer, la música es el “lugar” donde quiero estar.

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