Tú no eres de aquí

Tecnológicos, globales y efímeros. Los extraterrestres de hoy se mueven por YouTube y los “avalan” científicos rusos. Me muero por ver uno

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Fetos en bote. Roswell, Nuevo México, EEUU. Durante una tormenta, el 2 de julio de 1947, hubo un gran número de avistamientos ovni. El supuesto alien que vino a visitarnos se exhibe en un museo y es realmente un muñeco muy logrado. Pero aún hoy hay quien cree que los malos de la NASA recogieron cuerpos y los guardaron para investigar.

Ovnilandia es un territorio mítico, repleto de astronaves alienígenas, contubernios militares, ocultaciones de los gobiernos, secuestros y experimentos genéticos... las historias que se han ido contando sin apenas analizar críticamente. El mismo concepto del plato invertido que es icono fundamental, nació de una mala interpretación periodística hace ya 61 años, cuando se narró el primer avistamiento ovni, en el noroeste de EEUU, por Kenneth Arnold. Describió unas luces sobre las montañas que se movían saltando como cuando lanzas un platillo sobre el agua. De ahí salió el término “flying saucer”, es decir “platillo volante” (en Hispanoamérica “plato volador”) y a partir de ahí todo el que ve ovnis los describe como si fueran platos. Las revistas de ciencia ficción de finales de los 40 y los 50, muy populares en EEUU, contribuyeron a fijar esos iconos de las naves y el de los extraterrestres con grandes ojos, con ET a la cabeza. No era nuevo: las luces de colores del juego del Simon que llevaba el platillo de Encuentros en la Tercera Fase (1977, de Spielberg) fueron referidas en muchísimos avistamientos de finales de los 70. Entonces los extraterrestres venían a salvar al mundo del peligro nuclear y llenaron los mensajes de los contactistas de los años 60 y 70. Pero Ovnilandia está cambiando, quizá porque las jóvenes generaciones, que siguen escuchando por las noches de los fines de semana los programas pseudocientíficos de la radio, necesitan nuevos materiales, nuevas historias más modernizadas. Ahora, por ejemplo, no nos salvan del peligro nuclear, sino del cambio climático. Atención a esta noticia difundida recientemente, tal cual, por la agencia de noticias France Press: “El ex ministro de Defensa canadiense Paul Hellyer instó a los gobiernos de todo el mundo a desclasificar y usar tecnología alienígena secreta, obtenida en supuestos accidentes de ovnis, con el fin de detener el cambio climático”. Me gustaría ver qué tecnología extraterrestre podría haber para eliminar la quema de combustibles fósiles dentro de una generación... “Esa podría ser una forma de salvar nuestro planeta”, declaró Hellyer, de 83 años, al diario Ottawa Citizen. Pero es complicado pedirles consejo. En la última convocatoria “platillista”, una de las llamadas Alerta Ovni (popularizadas en España por Antonio José Alés hace casi 30 años) en Santa Pola (Alicante) el 28 de junio pasado, no vino ninguno. El único ovni que se registró en vídeo fue una preciosa estrella fugaz, como explica el investigador Juan Carlos Victorio, cuyo blog, misteriosdelaire. blogspot.com, demuestra que a lo largo de la historia casi cualquier fenómeno celeste ha sido tomado por platillo volante.

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