En un mundo en el que las colecciones de moda se suceden no por temporada, sino casi por mes, la industria de la moda tiene un efecto dramático en nuestro planeta: es la segunda industria global más contaminante del planeta.

La industria de la moda es responsable de hasta el 10% de las emisiones globales de CO2, el 20% de las aguas residuales industriales del mundo, el 24% de los insecticidas y el 11% de los pesticidas utilizados.

En 2018, el motor de búsqueda de moda Lyst rastreó más de 100 millones de búsquedas en su sitio de compras e informó un aumento del 47% en los compradores que buscan productos con calificaciones éticas, incluidos términos como «algodón orgánico».

La creciente preocupación por la sostenibilidad es particularmente prominente entre las generaciones más jóvenes: el 83% de los millennials valoran a las empresas que implementan programas para mejorar el medio ambiente, según la Encuesta Mundial de Confianza del Consumidor y el 75% está dispuesto a cambiar los hábitos de consumo para ofertas más sostenibles.

Así, no es extraño que haya marcas que tengan este objetivo de sosteniblidad como una prioridad.

Ternua, por ejemplo, ha lanzado las Neon Capri, unas mallas técnicas para correr hechas con hilo ECONYL® resultante del reciclado de redes de pesca recogidas gracias al proyecto Redcycle. Desde 2016 este proyecto ha recogido 12 toneladas de redes de pesca abandonadas en las costas vascas y las ha transformado en hilo.

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Ternua

En este sentido, Ternua lleva años trabajando con parámetros de sostenibilidad: el 100% de su colección textil PV 19 está libre de PFC y ha sido fabricada (y certificada) con materiales reciclados, biodegradables naturales o con algodón orgánico. En la próxima colección el 28% de prendas estarán elaboradas con tejidos reciclados como moqueta, redes de pesca, botellas de plástico, pluma, posos de café, lana o cáscaras de nueces. Estas últimas se usan para reemplazar tintes sintéticos que son los responsables de gran parte de la contaminación. Para ello utilizan cáscaras de nueces recogidas de las sidrerías de Gipuzkoa en la primavera de 2019.

Y no solo se trata de materiales. La sede central de Nike funciona con energía 100% renovable y está programada para comenzar a usar energía 100% renovable en todo América del Norte y Europa para 2020. Esto hace que Nike llegue al 75% de su objetivo de ser completamente renovable en todo el mundo. En cuanto a la fabricación, ellos también reciclan poliéster, lo que ahorra materias primas y reduce las emisiones de carbono en aproximadamente un 30 por ciento en comparación con el poliéster virgen. Muchas suelas de aire Nike están hechas de material reciclado, algunas hasta en un 75%. De hecho todos los Nike Air-Soles diseñados desde 2008 contienen al menos la mitad de materiales reciclados.

Las Nike VaporMax 2 Random, por ejemplo, llevan un 75% de material reciclado.

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Nike

Nike Grind crea a partir de sobrantes reciclados. En cuanto a los desechos de fabricación, el 99.9% de ellos se reciclaron el año pasado, lo que permitió un ahorro de 32.000 millones de litros de agua, unas 15 piscinas olímpicas.

Otra compañía que busca una huella de impacto cero en sus productos deportivos es The North Face. Lo primero es que se hacen responsables de por vida útil de sus productos, ello les permite repararlos y devolverlos o reciclarlos. Los esfuerzos para reducir el uso de productos químicos, les ha llevado a ahorrarse más de 212 camiones cisterna de productos químicos y más de 470 piscinas olímpicas de agua desde 2010.

Desde 2007, The North Face ha compensado el 100% de las emisiones de los viajes de negocios y los desplazamientos de los empleados a través de The Conservation Fund. La empresa ya utiliza el 100% de poliéster reciclado: por ejemplo sus chaquetas Denali, utilizan el equivalente a 51 botellas de plástico. Estas cazadoras formaron parte de la colección Bottle Source que, desde 2018, se produce completamente a partir de botellas deplástico recogidas en parques nacionales. Lo mismo que la nueva colección ThermoBall Eco, que busca reducir hasta en un 60% el impacto medioambiental manteniendo las prestaciones técnicas de abrigo, impermeabilidad y transpirabilidad.

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The North Face

Juan Scaliter