Benicio se deja barba

Para encarnar al Che Guevara en dos películas de tres horas cada una

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Benicio Del Toro interpreta al guerrillero argentino. Juan Diego Botto y Elvira Mínguez comparten protagonismo con Del Toro.

Adorado y detestado a partes iguales, lo que nadie puede negar es que el Che Guevara es uno de los mitos del siglo XX, ya que representa junto a Pancho Villa la imagen del revolucionario por excelencia. Su vida y su lucha ya habían inspirado dos filmes, uno italiano, rodado en 1968, con Paco Rabal dando vida al guerrillero argentino, y otro americano, de 1970, donde Omar Shariff encarna al personaje. Ahora, Steven Soderbergh, el director de Sexo, mentiras y cintas de vídeo y Ocean´s eleven, ha rodado la que pretende ser su biografía definitiva. Lo primero que llama la atención de este filme es su larguísimo metraje: ¡seis horas! Por eso, la película se estrena dividida en dos partes, como ya ocurrió anteriormente con otras cintas de similar duración (Novecento, Erase una vez en América...). La primera de ellas, titulada, Che: el argentino narra las andanzas del personaje al lado de Fidel Castro hasta la toma del poder en Cuba. La segunda, Che: la leyenda (que se estrenará en noviembre) se centra en sus desavenencias con Castro y en la desastrosa campaña de Bolivia, que le llevó a la derrota militar, pero también a entrar en el olimpo de los mitos indomables. Más allá de la polémica que inevitablemente despertará la película (en Cuba ha sido prohibida porque Castro no sale bien parado), sobresale el look visual del filme. Soderbergh es probablemente el mejor director de fotografía del cine actual, y sus imágenes recuperan la textura y el color de los noticieros de la época con un realismo asombroso. Aunque solo sea por eso, vale la pena ir al cine y acompañar al Che en esta larga gesta por las junglas latinoamericanas.

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