¿En qué zona de España se tiene más sexo? ¿Y menos?

¿En qué zona de España se tiene más sexo? ¿Y menos?

Raffaella Carrà parecía tenerlo claro: para hacer bien el amor hay que acudir al sur de España. Una afirmación que hoy parece tambalearse gracias a un estudio llevado a cabo por la empresa Geeksme. La startup, que fabrica relojes para apasionados amantes, ha decidido desenmascarar a estas supuestas zonas donde habitan más sementales y ha llevado a cabo un exhausto recuento por comunidades autónomas. Todo gracias a su modelo de reloj ‘Life Lovers Watch’ capaz de almacenar la información más calenturienta y que ahora te interesa. Toda información es poca para que no te sientas estafado/a la próxima vez que decidas visitar algún rincón del país.

Así las cosas, la diferencia entre hemisferios es abismal a la hora de echar un polvo. La comunidad autónoma donde más parece disfrutar del sexo es Cantabria, enclave donde se tiene 122 relaciones sexuales al año. Es decir, tres ratitos íntimos a la semana. Por detrás encontramos las Islas Baleares con 106 coitos anuales, mientras que le bronce sexual va para la siempre dispuesta y calurosa Murcia. Allí se pilla 101 veces al año.

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Jack… Escúchame, en Santander los alquileres están baratísimos
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Sin embargo, al otro lado de la alegre tabla, encontramos, paradójicamente, a la comunidad autónoma más sureña del país. En Canarias apenas se ‘come’ 72 veces al año. Aunque no te eches las manos a la cabeza, porque van por delante de Castilla la Macha que acumula unos escuetos 62 encuentros anuales. ¿La zona más triste? La Rioja. Allí solo se dieron 58 paseos por el huerto de media en 2018.

Si optamos por generalizar, la media española es de 92 meneítos.

Dicha investigación examinó a 7.000 españoles a lo largo del pasado año. Asimismo, de tal publicación también se extraen más detalles interesantes como la duración media del coito, que viene a ser de 32 minutos (contando con los gloriosos preliminares). Este dato es bastante alentador, matizamos.

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El tiempo medio de la relación es MUY bueno en general.
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Además, el día de la semana parece que importa (y mucho). En la jornada del martes se pasa mucho mejor en privado que durante alocado sábado, teniendo lugar el 15% de las relaciones el segundo día de la semana y apenas un 13,3% el finde. Esta variante también se encuentra supeditada al clima estacional (como ya sospechabas), siendo el otoño la mejor etapa para echarte un fuck buddy. El verano parece ser la estación menos sexual, y lo entendemos, porque mira, qué calor y qué pereza.

Christian Rodríguez

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¿Dormir o aparearse? Los machos eligen lo primero

¿Dormir o aparearse? Los machos eligen lo primero

Resulta una evidencia afirmar que los seres humanos somos muy diferentes de las moscas. Pero, tampoco hay que olvidar que el caso de la Drosophila melanogaster, o mosca de la fruta, existe una coincidencia en el 75% de los genes vinculados a enfermedades, y en un 50% de las secuencias de proteínas. Por ese motivo, la hemos convertido en protagonista de tantas investigaciones científicas.

La más reciente la han hecho especialistas de la Universidad de Yale, que han tratado de averiguar como estas moscas toman determinadas decisiones. Dado que los insectos solo tienen capacidad de hacer una sola cosa cada vez, los investigadores han intentado averiguar como deciden su orden de prioridades entre las dos siguientes opciones: dormir o aparearse.

Los autores del estudio descubrieron que existía un circuito cerebral que regulaba esa cuestión. Y observaron que los machos excitados sexualmente dormían menos que el resto pero que, conforme se les acumulaba el sueño, el deseo de aparearse disminuía. En cambio, no sucedía lo mismo con las hembras. Por muy cansadas que estuvieran, no desperdiciaban la ocasión de copular con un macho.

Según los investigadores, esta diferencia de comportamientos es un mecanismo evolutivo que ha llevado a las hembras a adaptarse mejor para no desperdiciar ninguna ocasión de aparearse y reproducirse.

Por supuesto, estos resultados no son directamente extrapolables al ser humano, pero abren la puerta a futuras investigaciones para intentar descubrir si existen mecanismos similares que regulen nuestros comportamientos en esa situaciones.

Fuente: ScienceDaily.

Vicente Fernández López

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