Entrevista a Richard Wiseman

No me atreví a preguntarle a Richard Wiseman si me consideraba raro. A fin de cuentas, ser raro equivale a ser diferente, y una respuesta negativa o un encogimiento de hombros habría significado que le parecía un tipo de lo más vulgar. Pero lo que está muy alejado de la vulgaridad es el modo en que este psicólogo británico se enfrenta a su trabajo. Lo demostró durante su visita a España para presentar su nuevo libro, Rarología (Ed. Temas de Hoy).

Pregunta: ¿Qué es exactamente la rarología?
Respuesta: Son muchas cosas a la vez. Soy consciente de que la psicología es un campo que puede resultar muy aburrido; pero debería ser fascinante. Sobre todo, si aprendemos a mirar esta disciplina con otra perspectiva. Por eso me propuse descubrir cuál es la piscología que late oculta tras los aspectos más insólitos de nuestra vida. Por ejemplo, ¿por qué le atribuimos facultades humanas a las frutas? ¿Por qué hay personas que dicen que los limones les resultan desagradables o que las cebollas les parecen estúpidas? ¿Nos revela algo sobre la personalidad de dichos sujetos?

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Pregunta: ¿Y lo revela?
Respuesta: Por supuesto que sí. Las investigaciones han demostrado que esos adjetivos que parecen inocentes o caprichosos en realidad están relacionados con nuestra experiencia pasada con dichas frutas y verduras. Cuando éramos niños casi todos odiábamos tener que tomar zumo de limón. Lo de las cebollas es diferente, algo cultural. Quienes manifiestan tal desprecio por este bulbo suelen ser descendientes de irlandeses. Sus bisabuelos fueron campesinos que sufrieron una hambruna atroz y que se alimentaban casi exclusivamente de cebollas; así desarrollaron una aversión que se ha transmitido generación a generación.

Pregunta: Buff... Sí que es un modo raro de obtener información.
Respuesta: ¿Verdad que sí? Pues eso es la rarología. Una disciplina que opera en dos direcciones: usa métodos de investigación que pueden parecer extravagantes y a la vez se ocupa de estudiar los aspectos más enigmáticos de nuestra vida cotidiana: la superstición, si existen el azar y el destino…

Pregunta: Visto el resultado de sus trabajos, ¿podemos decir que vivimos en un mundo realmente raro?
Respuesta: Raro no, rarísimo. Cierto que no existen grandes misterios esotéricos, que mis trabajos confirman que los horóscopos no sirven para nada y que no existen personas con poderes sobrenaturales, pero hemos descubierto cosas que pueden parecer aún más increíbles. Como que los obispos anglicanos son más mentirosos que los sacerdotes de a pie.
Pregunta: Eso de los obispos anglicanos me ha dejado noqueado.
Respuesta: Pero es auténtico. Estábamos investigando la posibilidad de que nuestra fecha de nacimiento influyera sobre nuestra forma de ser y descubrimos que el porcentaje de altos prelados de la Iglesia que afirmaban haber nacido el día de Navidad era muy superior al de sacerdotes comunes que habían nacido dicho día. Lo gracioso es que la mayoría de ellos mentía sobre su fecha de nacimiento. ¿Por qué? Debido a un mecanismo psicológico que llamamos “complacencia en la gloria reflejada”, que incita a algunas personas a presumir (falsamente) de comer en el mismo restaurante que una estrella de cine, de ir al mismo gimnasio que una supermodelo... y que impulsa a algunos religiosos a decir que nacieron el mismo día que Cristo, para sentirse así más cerca de la divinidad.

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