Así nació el cine

116 años de la primera proyección

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La empresa se fundó el 5 de enero 1884. Foto: Institut Lumière.

Hoy hace extactamente 116 años que se exhibió la primera película cinematográfica. Dos franceses son los 'responsables' de ello: Auguste Marie y Louis Lumière fueron los inventores del proyector cinematográfico. Desde pequeños, trabajaron en el taller fotográfico de su padre, Antoine Lumière, donde aprendieron gran parte de sus conocimientos. En el caso de Louis como físico, y en el de Auguste, en el puesto de administrador.

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Fue a partir del año 1892, cuando ambos hermanos decidieron comenzar a estudiar la posibilidad de manejar imágenes en movimiento. Para ello, idearon un sistema que les serviría a la par de cámara y proyector: el mundialmente conocido cinematógrafo, basado en el efecto de la persistencia retiniana de las imágenes sobre el ojo humano. En sus inicios, los Lumière cargaban las piezas de la cámara filmadora en un pequeño cajón para su traslado de un sitio a otro.

Tras patentar el 13 de febrero de 1894 el invento, ese mismo otoño los hiperactivos hermanos llevaron a cabo su primera filmación, que fue exhibida el 22 de marzo de 1895 en París. La muestra fue en una sesión realizada en la Société d'Encouragement à l'Industrie Nacionale. Las imágenes que allí se mostraron, son un clásico para cualquier buen cinéfilo: La sortie des ouvriers des usines Lumière à Lyon Monplaisir (la salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon).

Tras varias presentaciones del invento en sociedades científicas, en algunos sitios como Bruselas o la Universidad de la Sorbona se inició la explotación comercial del cine. El primer espectáculo de pago fue exhibido el 28 de diciembre de 1895 en el Salon Indien del Grand Café de París, (Boulevard des Capucines). Allí, además de la salida de los obreros ya conocida de antes, se exhibió la Llegada de un tren a la estación de la Ciotat, El Desayuno del bebé o El regador regado. Con este pequeño y entrañable catálogo el cine comenzó su historia: como testigo de la vida cotidiana y con actores del día a día (no profesionales). La proyección causó un gran impacto en el público. Muchos de ellos no comprendían que estaba pasando ante sus ojos, por ello, cuando veían un tren en movimiento que se dirigía hacia ellos, algunos salían corriendo de la sala. Bendita inocencia.

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A pesar de que los hermanos Lumière nunca confiaron en que el cine tuviera ningún futuro además de la "documentación familiar", intentaron usar todos aquellos mecanismos, técnicas e inventos a su alcance, que les permitiera desarrollar mejor esta nueva herramienta y de paso, invertir en un negocio sólido y rentable. Hay que reconocerles que la capacidad de imaginación e inventiva era total, y lograron recoger efectos especiales caseros que, además de ser pioneros, resultaban realmente sorprendentes.

Pronto comenzaron a grabar actos solemnes como la Coronación del Zar Nicolás, u otros eventos. Allí donde se necesitaba un cinematógrafo estaban ellos. Gracias a las cintas rodadas en diferentes rincones del planeta fue como surgió el montaje y las intenciones de seguir una continuidad dentro de la argumentación visual (guión).

Gracias a su cómoda posición económica y el gran interés que sentían ambos hermanos por la ciencia, los hermanos Lumière no supieron sacar toda la rentabilidad a este gran negocio que ellos mismos impulsaron y acabaron en bancarrota. Esto fue lo que les obligó a abandonar la producción cinematográfica. Aunque aún les quedó un invento más que aportar: el proceso para realizar fotos en color (Autochrome Lumière) que patentaron en 1903.

Quién sí le sacó un buen provecho al invento de los hermanos franceses fue Thomas Alva Edison, un empresario e inventor prolífico que cuenta en su haber con más de 1000 inventos. Edison comenzó una guerra de patentes contra los hermanos Lumière en 1897 por la primera máquina de cine. Ya sabemos quién ganó.

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