Según la American Heart Association, cada 40 segundos, alguien muere por una parada cardiaca súbita como la sufrida por el futbolista danés Christian Eriksen. Los expertos dicen que todos deberíamos saber hacer una RCP (Reanimación Cardio Pulmonar)

Si le puede pasar a un atleta profesional, le puede pasar a cualquiera. La parada cardiaca súbita es una amenaza de gran magnitud. Se define como un problema eléctrico, provocado por una arritmia (latido irregular) que impide que el corazón bombee sangre al cerebro y los órganos vitales. Una persona que sufra una parada cardiaca súbita queda inconsciente y deja de respirar.

«Fue un espectáculo escalofriante para cualquiera que lo viera», dice el profesor Stephan Achenbach, presidente de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), la mayor organización mundial de médicos especialistas en cardiología, refiriéndose a la parada cardiaca que sufrió el futbolista Christian Eriksen.

Christian Eriksen, futbolista de 29 años de la selección danesa, se desplomó repentinamente sobre el terreno de juego ante decenas de miles de espectadores en el estadio y millones más que lo veían por televisión. Un equipo médico acudió rápidamente a su lado.

Eriksen se desplomó en el minuto 42 del encuentro que enfrentaba a Dinamarca y Bélgica. El capitán danés acaba de lanzar un desmarque y corría hacia la banda para poner el balón en juego. Cayó fulminado con un colapso que obligó a un rápida intervención de los médicos.

Durante más de quince minutos el futbolista recibió asistencia en el césped por los servicios de emergencia. Los médicos realizaron las maniobras de reanimación con los jugadores de Dinamarca haciendo de escudo a su alrededor para preservar la intimidad de su compañero.

El doctor Achenbach ha escrito un comunicado dando pautas sobre cómo actuar si un día nos encontramos con un caso similar, y no tenemos cerca un equipo de médicos como el que atendió al futbolista danés.

«Tuvo una suerte excepcional de que hubiera un equipo médico que iniciara inmediatamente las compresiones torácicas y mantuviera el flujo sanguíneo. Probablemente eso le salvó la vida»

«Los informes preliminares sugieren que, mientras era atendido en el campo, el corazón de Christian dejó de latir», explica el profesor Achenbach. «Tuvo una suerte excepcional de que hubiera un equipo médico que iniciara inmediatamente las compresiones torácicas y mantuviera el flujo sanguíneo. Probablemente eso le salvó la vida».

Martin Boesen es uno de los sanitarios que le atendió sobre el césped y le realizó la maniobra de reanimación RPC (reanimación cardiopulmonar) ante el estupor de los demás jugadores, que formaron una muralla para que los médicos pudieran trabajar lejos de las cámaras. Boesen acudió este domingo a una rueda de prensa para mandar un mensaje de tranquilidad sobre el estado actual del jugador, pero destacando la gravedad de la situación que había vivido.

“Christian estuvo muerto en algún momento. ¿Qué tan cerca estuvimos de eso? No lo sé. A los detalles de por qué sucedió no puedo responder. Tuvimos que empezar con un masaje cardíaco y reanimación porque se había ido. Todo sucedió en un momento. Hubo un paro cardíaco y fue revivido con una descarga de un desfibrilador”, recuerda. Esa rápida actuación fue clave para que el jugador pudiera recuperar la consciencia antes de abandonar el campo rumbo al hospital.

Eriksen está ahora despierto en el hospital. Los médicos han confirmado hoy que sufrió una parada cardíaca y que fue reanimado con una descarga eléctrica.

La parada cardiaca súbita es un problema de salud pública, que representa el 50% de las muertes cardiovasculares y el 20% de todas las muertes naturales en las sociedades occidentales, según un artículo publicado en el European Heart Journal.

«La parada cardíaca puede producirse en cualquier momento y en cualquier lugar», afirma el profesor Achenbach. «La cuestión es: ¿sabría usted responder? Cada segundo es crítico».

 

Cuándo ayudar:

  1. Si alguien no respira o sólo boquea
  2. Cuando no se mueve ni parpadea
  3. Cuando no responde, ni siquiera a los golpes fuertes.

Cómo ayudar:

  • El masaje cardiaco: Presione hacia abajo en el centro del pecho a un ritmo de 100 a 120 pulsaciones por minuto. La persona a la que se le va a practicar la RCP debe estar tumbada boca arriba sobre una superficie dura y lo ideal es intentar hacer bajar el tórax unos cinco centímetros en cada compresión
  • Deje que el pecho vuelva a su posición normal después de cada empuje. Además, cada 10 o 15 compresiones de masaje torácico debe de hacerse respiración boca a boca (ocluyendo con  los dedos las fosas nasales) y colocando un pañuelo entre ambas bocas.
  • Gritar para que alguien llame a una ambulancia
  • Pida a los transeúntes que localicen un DEA (desfibrilador externo automático) y siga las instrucciones. El proceso consiste en colocar unos electrodos adhesivos en el pecho del paciente y esperar a que el aparato indique si hay que realizar o no una descarga. En caso afirmativo, es importante no tocar al paciente y confirmar la descarga en el botón correspondiente. Después, si el paciente sigue inconsciente y no recupera el pulso, hay que repetir el choque eléctrico y continuar con el masaje hasta que lleguen los servicios de emergencia.

«No se puede hacer ningún daño haciendo compresiones torácicas», asegura el profesor Achenbach, «pero se puede salvar una vida si la persona está realmente en parada cardíaca».

 

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