Un vídeo con animaciones en 3D recorre el interior del pie humano con especial atención a la fascia plantar, y explica por qué puede causar dolor.

¿Un dolor punzante al poner pies en tierra nada más levantarte? Esa suele ser la manifestación más habitual de la fascitis plantar. El dolor plantar en el talón es la razón más común de las visitas a especialistas en pie y tobillo, y el diagnóstico suele ser que la fascia plantar está afectada.

Pero, para entender la fascitis plantar, hay que saber cómo funciona un pie, y este vídeo, del canal de Youtube Movimiento Articular, con espectaculares animaciones en 3D, viaja al interior del pie humano y sitúa la fascia plantar, explica cómo funciona, cómo se articula,  y por qué se puede sobrecargar o irritar, razones por las que aparece el dolor.

El órgano secreto se ha popularizado

La actriz Gwyneth Paltrow no descubrió ningún “órgano secreto”, pero si encumbró a la fascia a los primeros puestos de interés entre las y los amantes del fitness. Antes de Gwyneth, la fascia solo era protagonista entre los osteópatas, pioneros en incluir su tratamiento para aliviar problemas (no solo en los pies).

Ahora la fascia está en boca de runners, jugadores de fútbol, de pádel y de todo deportista, tanto como los músculos, los tendones y los huesos.

Hasta 2007, cuando se celebró el primer Congreso Internacional de Investigación de la Fascia en la Escuela de Medicina de Harvard, la medicina tradicional no la tuvo en cuenta.

Pero Gwyneth Paltrow lanzó en su poderosa red de consejos que tratar bien la fascia podía lograr unas piernas más largas, y el “órgano secreto” se convirtió en el tesoro anatómico contemporáneo (¿Quién no muere por unas piernas largas?).

Del cerebro a los pies

La fascia es un órgano, aunque ya no tiene nada de secreto, que recorre todo el cuerpo, del cerebro a la planta de los pies.

Como lo conecta todo, puede ocurrir que un problema en la fascia a la altura del pie esté causando dolor en el cuello. A eso se refieren los especialistas cuando hablan de los sistemas de correas y, para tratarla, emplean lo que llaman liberación miofascial, una forma de terapia manual, a base fundamentalmente de masajes, que recompone la fascia y termina con el dolor.

La fina capa que lo recubre todo

Para quienes aún no hayan oído hablar de la fascia, la manera más habitual de describirla nos coloca ante las múltiples disecciones anatómicas que cada uno de nosotros realizamos a menudo, con un cuchillo de cocina, a un filete de pollo crudo. Al preparar el pollo,  se ve la fascia, una membrana blanca y fibrosa que se suele quitar antes de cocinarlo.

Fascia plantar

©Teresa Martin. Canal de Youtube Movimiento Articular.

Esa pielecilla translúcida es un órgano en sí mismo, formado por tejido conectivo, fibras de colágeno, agua, proteoglicanos (una proteína que retiene el agua) y elastina (proteína elástica resistente). Es muy fina, con un grosor de solo 0,5 a 3 milímetros, aunque en la planta del pie gana volumen.  La fascia tiene una extraordinaria capacidad de deslizamiento y desplazamiento y, si se malogra, y no se mueve como debiera, duele.

A veces un dolor cervical puede ser causado por una retracción de la fascia en una zona muy distante, como un pie.

Para los osteópatas, la fascia es el ejemplo palpable de que todo en el organismo está conectado. Por ejemplo, a veces un dolor cervical puede ser causado por una retracción de la fascia en una zona muy distante, como un pie.

¿Por qué duele el pie?

No siempre la fascia tiene la culpa. Teresa Martín Pérez, osteópata responsable del canal de Youtube “Movimiento Articular”, destaca al menos diez razones diferentes por las que el pie puede doler a rabiar. “Puede ser un traumatismo (golpe, torcedura); alteración inflamatoria que afecte a cualquiera de los huesos, ligamentos o tendones del pie pueden causar dolor”.

Además, como indica Teresa Martín, está la artritis, calcificaciones en alguna parte de algún hueso ( los espolones), problemas en los nervios de los pies, neuropatía diabética, daño en los nervios causado por la diabetes, gota, artritis relacionada con un exceso de ácido úrico, dedo en martillo, el síndrome del túnel tarsal, tendinitis, metatarsalgia… y así, parece casi un milagro que el pie no duela.

“La fascitis plantar es la causa más común de dolor a nivel del talón. Es responsable de aproximadamente del 80% de los casos sintomáticos”, asegura Teresa.

El pie plano o cavo se encuentra entre las razones por las que el pie puede doler ©Teresa Martin. Canal de Youtube Movimiento Articular.

 

¿Qué relación tiene la fascia plantar con el dolor del pie?

Cuando este tejido se inflama, se irrita, se denomina fascitis plantar y provoca dolor, como cuando tenemos una tendinitis que es una inflamación de tendón

La fascia plantar es un tejido grueso en la planta del pie. Aquí  actúa como si fuera un ligamento ya que conecta el talón a la base de los dedos y crea el arco del pie. Cuando este tejido se inflama, se irrita, se denomina fascitis plantar y provoca dolor, como cuando tenemos una tendinitis que es una inflamación de tendón.

¿Qué dolores están relacionados con la fascia?

Según Teresa Martín: “El dolor plantar en el talón es la razón más común de las visitas a especialistas en pie y tobillo. La fascitis plantar es el diagnóstico predominante, con dolor aislado en la base más interna del talón, particularmente con los primeros pasos del día y después de estar sentado durante mucho tiempo”.

La fascitis plantar puede a veces ser la causa del espolón calcáneo que es un crecimiento del hueso del talón en forma triangular o de lanza. Se produce cuando la fascia plantar está sometida a excesiva tracción y sobrecarga generando unas microrroturas en su inserción.

Esta parte se calcifica formándose esa especie de «hueso» que provoca un dolor agudo en el talón, como si fuesen pinchazos.

También se puede producir dolor por rotura de la fascia plantar. Por fibromatosis plantar que es hiperproliferación benigna de la fascia plantar con formación de nódulos (Aunque esta es una enfermedad rara), y el xantoma plantar, que es una afección en la que se producen depósitos de grasa en la fascia plantar, aunque no suelen provocar dolor.

¿Y cómo se trata?

Con ejercicios para destensar y desinflamar la fascia. Teresa Martín explica una técnica que puede realizarse en casa: “Hay que coger una lata de refresco fría y colocarla sobre una superficie antideslizante, como una toalla. Luego, estando de pie, hay que apoyar el arco del pie afectado encima de la lata y, haciendo un poquito de presión, llevar el pie hacia detrás y hacia delante para que la lata ruede bajo el pie provocando un masaje del arco plantar”.

También es importante estirar los gemelos, usar zapatos cómodos con tacón bajo y suela blanda, usar plantillas blandas o almohadillas para el talón en los zapatos, hacer ejercicios que no ejerzan presión o impacto sobre los pies, como nadar. Y, por supuesto, tratarla con cuidado.

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