Los científicos han desarrollado un chip de hidrogel trasplantable con células ováricas que mejora significativamente la función endocrina tras la menopausia.

El chip se ha probado en ratas  tras la extirpación de los ovarios.

Los resultados sugieren que este enfoque podría prevenir los problemas que surgen debido a la menopausia en las mujeres, como el aumento de peso y la osteoporosis, evitando al mismo tiempo los efectos secundarios potencialmente peligrosos de las opciones de tratamiento existentes, como la terapia hormonal.

La menopausia suele ir acompañada de síntomas que pueden poner en peligro la salud de las mujeres, como la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares.

La necesidad de nuevos enfoques para tratar efectos de la menopausia

Dado que se ha demostrado que el tratamiento estándar para la menopausia, la terapia hormonal sistémica, aumenta el riesgo de cáncer de mama, trombosis venosa profunda, derrame cerebral y enfermedad arterial coronaria, hay una necesidad urgente de enfoques alternativos.

Para estudiar si un chip transplantable que contenga células ováricas puede ser una opción viable, Hyo-Jin Yoon y sus colegas extrajeron ovarios de ratas, cosecharon células de esos ovarios y las implantaron en las extremidades posteriores de las ratas dentro de hidrogeles.

En el transcurso de 30 días, las ratas con el chip de hidrogel que contenía células ováricas mostraron niveles hormonales en plasma comparables a los de las ratas con ovarios intactos, y tras 7 semanas, el revestimiento uterino, o endometrio, se había regenerado en las ratas con el chip.

A diferencia de las ratas tratadas con estradiol o con hormonas combinadas de estradiol y progesterona, las ratas tratadas con el chip que contiene células ováricas no experimentaron un aumento de la hiperplasia endometrial (una causa potencial de cáncer uterino) ni de la trombosis venosa profunda, lo que respalda su potencial como alternativa a la terapia hormonal estándar.

Además, las ratas con el chip de hidrogel mostraron un peso corporal y unos porcentajes de grasa comparables a los de las que tenían los ovarios intactos. El artículo ha sido publicado en Science Advance.

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