Pastillas para todo. ¿Nos estamos pasando?

Vivimos en la sociedad más medicalizada de la historia. El arsenal terapéutico cubre cualquier necesidad de los 0 a los 100 años. ¿Pastillas? Sí, hasta en la sopa.

image

A la hora que abren las principales Bolsas europeas (Madrid, Bilbao, Frankfurt, París o Londres), algunos de sus corredores bursátiles ya han saludado a la mañana con una dosis de vitamina C. Y antes de que Wall Street encienda sus luces habrán ingerido un sobre con colágeno, perlas de onagra e isoflavonas.  Para cuando cierren, a eso de las 17,30 h., ya irán por la décima píldora.

Media hora antes de dormir –¿cuántas van?–, una cápsula de melatonina de 30 mg para conciliar el sueño y dos de coenzima Q10, el nutriente que ayuda a combatir los radicales libres. Entre cada orden de compra y venta de acciones, siempre encuentran un hueco para su dosis de multiminerales, multimivitaminas, levadura roja de arroz, complejo B, cúrcuma, vitamina D, probióticos y algún psicoestimulante.

Son hombres y mujeres que no se conforman con el aprobado en ninguna faceta vital. Desean la excelencia y no les importa pagar los 300 euros, aproximadamente, que les cuesta recomponer su blíster. Hoy el parqué madrileño ha comenzado la sesión ligeramente al alza, pero la jornada promete volatilidad ante los datos de inflación de la Eurozona y a la espera de si Donald Trump revolverá los mercados con alguna de sus excentricidades. Ante la incertidumbre, los ejecutivos necesitan mantener cuerpo y mente a pleno rendimiento y sacar la máxima ventaja en cada una de sus decisiones.

“Todo es mejor si eres listo”. Lo descubrió Bradley Cooper en su papel de aspirante a escritor en la película Sin límites, cuando consiguió salir de su calamitosa situación gracias a la ficticia píldora revolucionaria NZT-48. Bajo sus efectos, parece que nada se le resiste: ni los idiomas, ni los algoritmos más complejos, ni la literatura, ni la genética, ni la política. Nada. “Todo queda en tu cerebro con que lo veas una vez. Tu mente soluciona situaciones complicadas, muchas veces salvándote la vida”, dice el protagonista. Por primera vez sabía qué hacer y cómo hacerlo. Y esta era la sensación que dejaba la película en los espectadores. Su estreno, hace cinco años, hizo que se triplicaran las ventas de Adderum en una sola noche abriendo la veda de los nootrópicos, esas drogas inteligentes que elevan nuestras capacidades cognitivas hasta límites inalcanzables de manera natural. Modafinilo disparó también sus ventas en esos días. Como tantas veces ha pasado, la ciencia ficción y los científicos van de la mano.

Bajo el signo del esnobismo

Tanto Adderum como el modafinilo son fármacos psicoestimulantes que se utilizan como potenciadores cognitivos con la promesa de aumentar la capacidad cerebral, agudizar la mente y multiplicar la energía vital. La lista de superventas para aumentar el rendimiento intelectual es larga. Una de las más demandadas es el metilfenidato, una sustancia que ha desbancado a la cocaína en los grandes despachos. Se comercializa con diferentes nombres, como Rubifen o Concerta, pero su efecto narcótico, que estimula la creatividad y la elocuencia, es similar. Sus usuarios, según un estudio de la Nova Southeastern University de Florida, son analistas financieros, informáticos, conferenciantes, jugadores de póker, militares y médicos de urgencias.

Encuentran en estas drogas inteligentes el modo de multiplicar sus capacidades en profesiones que exigen disponibilidad absoluta.Y no solo eso. “Hoy el ser humano se resiste a envejecer y está dispuesto a aportar al cuerpo las píldoras que necesite con tal de mantenerse sano, bello y ágil mentalmente”, explica Ángel Durántez, director médico de la clínica Neolife. Pero advierte que cada plan debe ser personalizado y bien estudiado, de acuerdo con las necesidades de cada individuo, su dieta, su salud y su estilo de vida. Lo que está claro es que este deseo se ha convertido en un filón inagotable para la industria farmacéutica y el reto para los profesionales de la medicina es apasionante.

En ciertos círculos, como el del espectáculo, donde la presión por mantener la juventud es asfixiante, las drogas tienen otro cariz. En Hollywood, las estrellas y la gente más adinerada han encontrado su elixir en la HGH, la hormona del crecimiento que, además, se inyecta para rejuvenecer. Aumenta la masa muscular, mejora la densidad ósea, anima, engrosa la dermis y sube la libido. Su coste oscila entre los 375 y los 2.000 dólares mensuales, ya que se fabrica por ingeniería genética. En España su uso como terapia antienvejecimiento está prohibido, como recuerda la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Sylvester Stallone fue sorprendido en el aeropuerto de Sidney con 48 viales en la maleta.

La oxicodona es otra sustancia muy demandada en Hollywood porque su consumo provoca delirios de grandeza y euforia. El problema es que lleva a una tolerancia cada vez mayor y la sobredosis es letal. El corazón se ralentiza hasta que se detiene por completo. Su fabricante, Purdue Pharma L.P., ha tenido que lanzar varias estrategias para advertir de sus riesgos y evitar su manipulación. La autopsia de Michael Jackson reveló una sobredosis de esta sustancia. Es además un potente analgésico y opiáceo con efectos similares a los de la heroína, por lo que su valor en el mercado negro se dispara. ¿Por qué esta necesidad de grandiosidad? ¿Por qué nos aferramos a una píldora en ese sueño de convertirnos en superhombres?

El químico rumano Corneliu E. Giurgea ya dio una respuesta a estas cuestiones: “No vamos a esperar pasivamente millones de años para que la evolución proporcione al hombre un cerebro mejor”. Los estudiantes universitarios parecen haberse unido a la reflexión de este científico que sintetizó en 1964 el primer nootrópico de la historia, el piracetam, un fármaco hidrosoluble que mejora la oxigenación de las neuronas. Su venta se disparó en los campus universitarios donde los jóvenes mezclaban el polvo de la pastilla con una bebida energizante con el fin de solucionar sus dificultades para mantenerse despiertos, prestar atención o seguir el ritmo de las aulas. Todavía hoy es el componente básico de los nootrópicos o drogas inteligentes que elevan nuestro potencial intelectual.

En las universidades españolas más de la mitad de los alumnos presentan síntomas de ansiedad y se paralizan cuando tienen un examen, según una investigación llevada a cabo por el psicólogo José Manuel Hernández en 16 universidades. Pero los estudiantes saben cómo burlar su angustia a golpe de pastilla.

Así, con la naturalidad de quien intercambia unos apuntes de Anatomía o maneja las entradas para la fiesta de la facultad, se las componen para hacerse con la última droga que les ayude a estudiar. Más rápido y con una capacidad de concentración y planificación asombrosas. Algunos, como Orfidal o Lexatín, requieren prescripción médica, pero lo de menos es burlar la receta.

También en los conservatorios de música los jóvenes calman sus nervios en las pruebas con sustancias betabloqueantes que les ayudan a tocar con precisión el instrumento. Son principios activos que pueden bajar la tensión arterial hasta provocar un desmayo.

En Estados Unidos, un tercio de los universitarios recurre a los medicamentos que se recetan para el TDAH en épocas de mucho estrés. El 70 % de los encuestados en un estudio sobre medicamentos realizado el año pasado por la Universidad Estatal de Ohio dijeron que les resulta fácil, incluso muy fácil, conseguir fármacos sin receta.

La estrella en estos momentos es el neuroestimulante modafinilo. No produce euforia como las anfetaminas, ni parece que su poder adictivo sea tan fuerte. En EE. UU. algunos trabajadores con turnos lo usan para mantenerse en alerta. El Ejército americano lo probó para mantener despiertos a sus pilotos durante 40 horas sin que sufrieran deterioro a causa del cansancio. Tiene a su favor los resultados de dos estudios, uno en la Escuela Médica de Harvard y otro en la Universidad de Oxford, que demuestran cómo el modafinilo mejora la toma de decisiones y vuelve a sus consumidores mucho más resolutivos. No encontraron efectos secundarios, pero reconocen que, a largo plazo, aún queda mucho por conocer. El Colegio Europeo de Neurpsicofarmacología lo ha definido como “el primer ejemplo de una droga inteligente”.

¿Puede una píldora convertirnos en genios? John Harris, director del Instituto para la Ciencia, la Innovación y la Ética de la Universidad de Mánchester, lo ha negado en numerosas ocasiones: “Si no lo eras antes, no lo vas a ser después de tomar una píldora. Una droga no convierte a nadie en Einstein de la noche a la mañana”.Igual que Harris, Pablo Muñoz Gacto, directorde los centros Nascia, piensa que el mayor capitalque tiene el ser humano para potenciar sus capacidades cognitivas y lidiar con la vida es él mismo. “La automedicación sin control y el recurso excesivo al fármaco son una característica de nuestra sociedad. La gente demanda soluciones rápidas y efectivas, y por eso muchas veces se recurre a la pastilla, al desconocer técnicas de control de estrés rápidas y efectivas”.

Lo mismo sucede con el insomnio, un problema de salud que, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), afecta a cuatro millones de adultos de forma crónica. El 35 % lo padece de forma ocasional. Una terapia conductual cognitiva resolvería el 70 % de los episodios. Sin embargo, el porcentaje de personas que consumen hipnosedantes supera por primera vez al de quienes consumen cannabis.

La obsesión por los fármacos es cada vez mayor. Les atribuimos un efecto mágico y buscamos en ellos el remedio para todo. Si vamos, por ejemplo, a Sevilla, el 86 % de la población nos enseñará su farmacia de cabecera y el 30 % nos dirá que conoce a su farmacéutico desde hace más de 20 años. Hay datos alarmantes: Las diez medicinas más vendidos en EE. UU. son eficaces solo para el 25 % de la población, aunque algunos se quedan en el 4 %. El 30 % del consumo de omeprazol, paracetamol e ibuprofeno es inútil. Son drogas panacea que la población consume sin ninguna moderación y que incluso los médicos prescriben sin demasiado criterio. El omeprazol, el medicamento que más se consume, no está indicado en un 30 % de los casos, según denunció Vicente Gasull, presidente en la Comunidad Valenciana de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, SEMERGEN. Además, la ingesta prolongada de este principio activo y otros similares se asocia con una carencia de la vitamina B12.

Los fármacos son la tercera causa de muerte tras el infarto y el cáncer. Cada año mueren alrededor de 100.000 personas por errores de medicación y otras 100.000 por efectos adversos. Las resistencias antimicrobianas, una amenaza que preocupa a la ONU y pone contra las cuerdas muchos logros del siglo XX, como la reducción de la enfermedad y de las muertes por afecciones infecciosas, son otro de los reflejos de la automedicación. ¿Cómo detener ahora la propagación de las infecciones resistentes a los medicamentos antimicrobianos? Es especialmente preocupante el aumento de las resistencias de las bacterias más frecuentes en alimentos, como la Salmonella, el Campylobacter o la E.coli.

En España, Sanidad advierte periódicamente sobre las consecuencias de la automedicación con antibióticos a través de campañas. El psicólogo británico Michael Sinclair cree que aún nos queda mucho malo por ver, sobre todo si hablamos de la nueva hornada de fármacos, porque aún es demasiado pronto para hablar de los efectos a largo plazo. Le preocupa ese empeño del ser humano en eliminar lo peor de sí mismo, su temor al fracaso o que ya nadie pueda permitirse sentir cansancio o tristeza. Hasta la felicidad la buscamos en las pastillas, dice el psiquiatra Alejandro Rocamora Bonilla. “Los españoles somos los terceros consumidores de ansiolíticos en Europa. Llegamos ahí, entre otras cosas, por una incapacidad para aceptar lo que mi abuela denominaba ‘goteras de la edad’”.
Pastillas con efecto “a mí, plin”

La cultura de la píldora comenzó con los “a mí, plin” popularizados hace tres décadas, cuando millones de personas descubrieron cómo disolver sus problemas en sustancias como el Orfidal o el Prozac, que sumían a sus consumidores en un estado de despreocupación absoluta. Lo mejor para dormir a pierna suelta. Fue la lección que aprendieron niños y jóvenes a los que hoy, adultos, les cuesta prescindir de su blíster. 

Hay una escena de cine en la que Burt Reynolds sufre un ataque de pánico en unos almacenes y ante la pregunta “¿Alguien tiene un Valium?” todas las mujeres sacan de su bolso un frasco. Hoy los ansiolíticos son los segundos fármacos más vendidos en nuestro país, según la OCU, y la mitad de las féminas han recurrido a ellos en alguna ocasión. Lo peor, como dice el psicólogo David Pulido Bedoya, autor de ¿Nos estamos volviendo locos?, es que nos cuelguen la etiqueta del trastorno. “Por
un lado nos angustia, nos hace sentir inútiles frente a la enfermedad. Pero, al convertirnos en sujetos pasivos, también dejamos de intentar cambiar las cosas. La ansiedad y la depresión son los problemas principales. Por su frecuencia, por el impacto en nuestras vidas y, sobre todo, porque se han enfocado como si fueran trastornos orgánicos crónicos, las personas han pasado a tratarlas como una gripe o una diabetes en vez de acudir a un profesional que les dote de recursos para empezar a cambiar por sí mismos”.

Pulido habla de “aberración humanística y científica”. “En el tema de los problemas psicológicos el dato no solo es negativo sino alarmante, ya ha llamado la atención de diferentes asociaciones a nivel mundial. Tratamos de aplicar el modelo médico a cualquier tipo de problema, convirtiéndolo en un trastorno con una etiqueta diagnóstica y después establecemos una intervención sobre nuestro organismo cuando no existen datos que avalen que ahí resida la causa del problema”.

En la población infantil la situación no es diferente. El doctor Michael Anderson ironizaba sobre ello en un polémico artículo que publicó en 2012 en The New York Times: “Hemos decidido como sociedad que es demasiado caro modificar el entorno del niño. Así que tendremos que modificar al niño”. Esta es también la queja de Muñoz Gacto: “Un alto porcentaje de niños con problemas de atención son sobrediagnosticados y se les prescriben medicamentos que causan numerosos efectos secundarios”.
Hace un par de años, la Asociación Española de Pediatría alertó de un posible exceso en el diagnóstico del trastorno por déficit de atención en los niños españoles. “Decir que se diagnostica a la ligera no quiere decir que no exista, sino que puede modificarse en la mayoría de las ocasiones. Quedarnos en su cronicidad, usar medicación como si fueran una causa perdida en lugar de intervenir en el aula, es un enorme error”. Según el psiquiatra Allen Frances, en EE. UU. al 30 % de los universitarios y al 10 % de los escolares se les medica contra el TDAH.

A pesar de todo, Pulido aclara que los fármacos han avanzado mucho en las últimas décadas. ¿Qué pensaríamos, por ejemplo, si pudiésemos borrar la depresión en unas horas? Sería un sueño para los 2,6 millones de personas que la sufren en España y los 350 millones en todo el mundo, según la OMS. También lo es para investigadores de la Universidad de Maryland en Baltimore que han identificado un nuevo fármaco basado en la hidroxinorketamina, un metabolito capaz de inducir los efectos antidepresivos de la ketamina, pero sin sus efectos adversos.

Ángel Durántez insiste también en que el bienestar y la felicidad se obtienen con una salud óptima y con el buen manejo de la enfermedad, incluso antes de que dé señales. “Con los años, nuestras funciones metabólicas se alteran y disminuyen nuestras capacidades. Ya es posible actuar sobre cada una de las causas del envejecimiento celular y en los próximos años tendremos fármacos con un efecto antienvejecimiento aún más definido”.

Por eso, los médicos se apropian de esa ilusión de plantar cara a la enfermedad y detener los estragos de la edad, puesto que el reloj aún no lo podemos detener. Y ahí cada uno hace su particular reclamo. El doctor pone por caso esas etapas de transicióndel hombre o de la mujer, como la menopausia o el inicio de la edad madura. “Es el momento de iniciarun programa integral de age management: terapia hormonal, ejercicio, nutrición, suplementos nutricionales, técnicas de relajación, tratamientos para mejorar la calidad del sueño y un seguimiento de los biomarcadores”.

Una muestra de ello es la testosterona, una hormona que empieza a decaer a partir de los 40. “Al hombre le cuesta despertar sin sus habituales erecciones matutinas y sin deseo o, más todavía, sufrir el efecto de una disfunción eréctil en pleno acto sexual”, explica Durántez. Tal es la preocupación que en EE. UU. cada año se suman a los suplementos de testosterona medio millón de nuevos pacientes. El efecto es inmediato, tanto en vigor físico como sexual. Sin control y en dosis elevadas, el consumo de testosterona se asocia a muerte súbita cardiaca y a patologías degenerativas hepáticas y testiculares. El problema es la venta ilegal en internet y su consumo sin prescripción médica y sin respetar los parámetros óptimos. Un estudio publicado en PLOS One mostró que, 90 días después de la primera dosis, los mayores de 65 años habían duplicado el riesgo de infarto.
El bálsamo de Fierabrás

En el campo farmacéutico, lo mejor está siempre por venir. Se abren ya camino, por ejemplo, los medicamentos biológicos. Suponen más del 40 % de la factura hospitalaria, unos 2.250 millones de euros. Hace poco más de 15 años, este gasto era nulo.
Con ellos se tratan más de 80 millones de dolencias autoinmunes para las que no hay un diagnóstico realmente claro. En el tratamiento del cáncer, la artritis y la diabetes han dado un vuelco a la vida de los pacientes y con ellas se ha conseguido hacer crónico el sida.

Otra de las mayores promesas llega de la impresión 3D, una técnica que permitirá personalizar los fármacos según las necesidades de cada paciente con la dosis justa de principios activos que necesita. Posibilitará además combinar en un solo comprimido varios principios activos, lo que reducirá el número de pastillas que debe tomar cada día el paciente.

En EE. UU. ya se comercializa el primer medicamento impreso en 3D a escala industrial, el Spritam, un fármaco contra la epilepsia. ¿Llegará algún día la píldora milagrosa que todo lo cura? La búsqueda se remonta a tiempos de los romanos, cuando creyeron en el bálsamo de Fierabrás como remedio de todos los males desde que con él se ungió el cuerpo de Cristo. El empeño desde entonces es incesante. Mientras tanto,
¿es necesario probarlo todo? 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Dos cajas al año por persona

Aunque el blíster está lleno de colores, el paracetamol es el rey.

TDAH infantil

En España, el 75 % de los menores de 6 años con TDAH se tratan con medicinas en lugar de terapia.

La superinteligencia

Bradley Cooper la descubre en Sin límites gracias a la píldora revolucionaria NZT-48.

Papa Francisco

Según fuentes del Vaticano, el pontífice acompaña su almuerzo con un suplemento de aceite de krill, rico en omega 3
y vitamina D3.

Williams

Acusada de dopaje, la tenista Serena Williams posee una lista de autorizaciones médicas para el dolor y para inhibir la hormona que provoca inflamación.

Isabel II

Ella achaca su longevidad a la genética, al agua milagrosa que corre cercana a Balmoral y a su confianza en la homeopatía.

Imipramina

Molécula del antidepresivo imipramina. Los átomos se representan como esferas.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Curiosidades