Las once preguntas claves del picor

Una fuerza misteriosa puede ayudar a la ciencia a entender mejor cómo funciona nuestro cerebro. Nadie se libra de él: el picor.

 

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¿Qué es el picor fantasma?

El dermatólogo Francesc Grimalt suele decir que: “Pocos problemas ponen tan a prueba la capacidad de razonar del médico como el picor”. Así que, a razonar: una de las últimas teorías dice que el producido por algunas enfermedades, como el herpes zóster, genera un fenómeno parecido al del “miembro fantasma” que sufren los amputados. La enfermedad destruye la mayor parte de los nervios del cuero cabelludo, donde están los receptores del picor, por lo que debería desaparecer, pero la persona sigue sufriéndolo. ¿Por qué? La explicación es la misma que en los amputados: queda una huella neurológica, aunque no haya receptores.

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¿Un anticatarral puede provocar picor genital?

Susana se curaba con un antibiótico la infección de garganta, y casi al final del tratamiento empezó a notar picor vaginal. Alarmada, acudió al médico, y este, co­mo si fuera de dominio público, le explicó que el origen de la molestia era el medicamento que había tomado. La culpa la tenía la amoxicilina, un antibiótico poco selectivo (de amplio espectro) que había acabado con las bacterias de su garganta, pero de paso se había llevado por delante otras que poblaban su vagina y protegían de infecciones aquella otra zona anatómica.

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¿Por qué rascarnos da placer?

Hay una explicación neurológica. En la Universidad Wake Forest en Winston-Salen (Estados Unidos) lo comprobaron con 13 voluntarios a los que sometieron a una resonancia magnética mientras les rascaban la pierna con un cepillo. Alternativamente, y durante cinco minutos, les frotaban 30 segundos y dejaban de hacerlo el mismo tiempo. El resultado fue una disminución de acti­vidad en el córtex cingulado anterior, relacionado con sensaciones desagradables, y en las áreas que regulan la memoria. Es como si rascarse distrajera al cerebro y “borrara” de nuestra mente el recuerdo negativo que tenemos del picor.

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¿Es un medidor de estrés?

La psique puede actuar como un despertador de las células inmunitarias de la piel, que son fundamentales en el inicio y perpetuación de las inflamaciones cutáneas, según ha demostrado el equipo de la doctora Petra Arck, de la Universidad Humboldt de Berlín. Comprobaron la hipótesis experimentando con ratones a los que sometieron a grandes dosis de estrés, lo que les provocó un aumento de glóbulos blancos. Estas células sanguíneas se encargan de combatir las infecciones y cuerpos extraños; pero su aumento puede producir el efecto contrario: ataca los tejidos del propio cuerpo y produce inflamación y picor.

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¿Comer grasas también influye?

Una de cada tres personas es ‘atópica’; es decir, tiene propensión natural a sufrir picores”, indica el dermatólogo Francesc Grimalt. Y el detonante pueden ser alimentos excitantes, como grasas, mariscos y lípidos, pero también ambientales, como los provocados por el agua. El 37% de la población lo ha sufrido alguna vez. “El mecanismo por el que se induce el picor es completamente desconocido”, reconoce Aurora Guerra, dermatóloga del Doce de Octubre, de Madrid.

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Si no es dolor, ¿qué es?

Hasta hace poco se pensaba que el picor era una especie de dolor atenuado y que la información de ambas sensaciones se transmitía por los mismos circuitos. Sin embargo, ya se han identificado fibras nerviosas específicas de este último, y también un gen que hace que pueda llegar al cerebro. El “gen del picor”, que ha sido descubierto en la Universidad de Wa­shington, es el GRPR. Este receptor se en­cuentra en las células de la médula espinal, a través de la cual se transmiten las señales del picor desde la piel hasta el cerebro. En los experimentos se observó que los ratones que carecen de este gen se rascan mucho menos que sus congéneres cuando se les induce dicha sensación.

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¿Por qué pica más por la tarde?

La piel aprovecha la noche para deshacerse de las células muertas; por eso, es más eficaz aplicarse las cremas rejuvenecedoras al acostarse. Y puesta a ser caprichosa, también lo es con su principal síntoma, el picor. El prurito que acompaña a las dermatitis alérgicas sigue su propio ritmo circadiano: esta reacción cutánea es menos marcada por la mañana, va aumentando en intensidad a lo largo del día y alcanza su máximo por la tarde, entre las 19 y las 23 horas, la hora en la que el nivel de histamina en las células de la epidermis es mayor.

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¿Cuál es el mejor remedio para que desaparezca el prurito?

A lgunos tipos de picor, como los producidos por los mosquitos o por una reacción alérgica, pueden aliviarse con antihistamínicos. La histamina es la sustancia responsable de que sintamos picor, pero solo cuando su origen es alérgico. “Un paciente que se rasca es una caja de sorpresas, por eso no existe un tratamiento universal”, recuerda Aurora Guerra. Siempre puede optarse por recurrir a los peces que utilizan en China para “limpiar” la piel descamada. Dicen que también alivian el picor.

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¿Por qué no puedo parar?

El picor es algo que ocurre en tu cerebro, no en tu piel.” La frase, del científico Clemens Foster en un reciente congreso de Neurociencia celebrado en Washington, da idea de cómo podría desentrañarse el misterio que continúa siendo. Pero están solo empezando. De hecho, otro de los ponentes, Robert La Motte, reconoció que: “Las investigaciones se encuentran donde estaban las del dolor en la década de 1960”. En la misma investigación de la Universidad Wake Forest en la que se explicaba por qué alivia el rascarse, también se comprobó que algunas zonas del cerebro “se ponen las pilas” cuando hacemos esta acción. Concretamente, se activan la corteza somatosensorial secundaria, relacionada con el dolor, y la corteza prefrontal, que está asociada a la conducta compulsiva. Según el dermatólogo Gil Yosipovitch, uno de los investigadores: “Esto podría explicar por qué no podemos dejar de rascarnos”. Esta es la primera vez que se observa a través de imágenes cerebrales cómo nos recompensa rascarnos.

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¿Puede alertar sobre una grave enfermedad?

Detrás del picor puede ocultarse desde un leve estrés hasta un cáncer terminal”, explica Aurora Guerra, dermatóloga del Hospital Doce de Octubre, de Madrid. Pero sobre todo, actúa como una señal de alarma del organismo. “Suele ser el primer síntoma de muchas enfermedades, como la insuficiencia renal, la diabetes, enfermedades tiroideas y de la sangre”, añade la especialista. Y no es algo extraordinario; en el 90% de los casos, el picor está justificado por un problema cutáneo, pero en el 10% restante es el signo premonitorio de otros procesos.

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¿Es posible inducirlo?

En la Universidad de Berlín hicieron un experimento en el que se mostraban piojos y pulgas a un grupo de voluntarios. Ni siquiera podían acercárseles, pero les produjo el mis­mo efecto que si les hubieran picado: todos acabaron por rascarse. Y es que la autosugestión puede producir picor. El principal de los síntomas dermatológicos es un síntoma mental. Seis de cada diez personas que entran en la consulta de un especialista tienen alguna alteración. El dato es de Francesc Grimalt, quien, en su libro Salvemos la piel, asegura que, después del sistema digestivo, la piel somatiza como ningún otro órgano: “A poco que uno tenga una piel sensible, es fácil que por ahí afloren los problemas en forma de urticaria o picor”.

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