Enfermos de nada: Hipocondríacos célebres

El escritor irlandés Brian Dillon recoge en su libro El enfermo imaginario cómo vivieron esta situación algunos personajes históricos.

 

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Glenn Gould

Este genial pianista canadiense llevaba un diario con el registro de sus síntomas, que, por lo general, eran imaginarios.

Andy Warhol

El artista creyó que la caída del pelo y sus afecciones en la piel eran signo inequívoco de que padecía cáncer o VIH y que, por tanto, su muerte era inminente .

Adolf Hitler

El dictador nazi consumía unas sesenta sustancias químicas diferentes de manera habitual, contra distintos achaques.

Gadafi

Según Wikileaks, confundió una hipertensión con un cáncer. Viaja siempre con su enfermera y su propio equipo médico.

Marcel Proust

En busca del tiempo perdido es un tratado sobre la hipocondría. Lo escribió aislado de cualquier factor que pudiera alterar su hipersensibilidad.

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