Un nuevo estudio indica que la humedad que se genera cuando llevamos mascarillas hace que las personas infectadas por coronavirus estén menos graves

Además de ser el método más efectivo y económico para prevenir la propagación del coronavirus, la ciencia nos muestra ahora una razón más para llevar mascarilla. Los bajos niveles de humedad habituales del invierno, junto con las bajas temperaturas, son dos de las causas principales para que virus como el de la gripe o el SARS-CoV2 causante de la COVID-19 se propaguen a más velocidad durante esta estación.

Un nuevo estudio del National Institutes of Health indica que, al igual que con la gripe, la humedad hace que las infecciones por virus sean menos graves. ¿Por qué ocurre esto? Antes tenemos que conocer la carrera de obstáculos que atraviesa el virus hasta entrar en nuestro organismo.

La humedad dentro de la mascarilla refuerza el sistema inmunitario

Las mucosas de nuestra nariz y garganta están formadas por una capa de células recubiertas de cilios, pelillos microscópicos. Cuando hay más humedad, es más sencillo que estas células eliminen el moco y las partículas virales antes de que puedan infectar las vías respiratorias.

Por el contrario, si el aire es seco, también se ve reducida la capacidad de estas células para reparar el daño que el virus provoca en los pulmones. La investigación explica que, al usar mascarilla, los niveles de humedad del aire que  respiramos son más altos y esto reduce la gravedad de los síntomas de la COVID-19.

Cuando la humedad es elevada, el sistema inmunitario se refuerza y nuestro cuerpo produce interferones, unas proteínas especiales que hacen frente a diversos patógenos como bacterias, virus, células tumorales y parásitos.

El experimento consistió en medir los niveles de humedad en una caja sellada cuando un voluntario respiraba dentro con mascarilla y sin ella. Cuando la persona no llevaba mascarilla, el vapor de agua dentro del cubículo aumentó. En cambio, cuando la llevaba, la gran parte de la humedad se quedaba dentro de la mascarilla, se condensaba y la persona lo volvía a inhalar.

La humedad que se genera en el interior de las mascarillas nos resulta incómoda, pero puede ser muy beneficiosa ante el coronavirus

La prueba se hizo con cuatro tipos diferentes de mascarillas: quirúrgica desechable de tres capas, N95, de algodón y poliéster y otra de algodón grueso. Todas las mascarillas aumentaron los niveles de vapor que la persona inhaló en comparación a cuando no la llevaba. Sin embargo, no todas lo hicieron en la misma cantidad.

Cuando la temperatura era baja todas las mascarillas aumentaron los niveles de humedad al mismo nivel. Sin embargo, la mascarilla de algodón es la que mayores niveles de humedad permitió conservar a cualquier temperatura. A temperatura ambiente, las mascarillas quirúrgicas perdieron y no consiguieron retener tanto vapor.

REFERENCIAS

Hydrating the respiddratory tract: an alternative explanation why masks lower severity of COVID-19

Low ambient humidity impairs barrier function and innate resistance against influenza infection