¿Te sientes deprimido después del sexo? Podrías tener disforia postcoital

Así se llama el síndrome que afecta a las personas que siempre se sienten tristes y abatidas después del coito

Desde siempre se ha hablado de la depresión postcoitum. Pues, lejos de ser un mito, se trata de un sentimiento muy real. Y cuando se produce de forma habitual se le conoce con el nombre de "disforia postcoital" o "tristeza postcoital". Se trata de un síndrome que provoca que las personas sienta tristeza, malestar y otros síntomas vinculados a la depresión después de haber tenido relaciones sexuales.

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Hasta la fecha, este síndrome había sido bastante estudiado en pacientes femeninas. Así, en 2011, la Universidad de Queensland realizó una investigación con estudiantes universitarias, revelando que el 32% de las participantes en el mismo habían experimentado los síntomas de este síndrome. Aunque, desafortunadamente, no existían muchos estudios similares centrados en pacientes masculinos.

Pero, ahora, un equipo de la misma universidad ha realizado un estudio similar con más de mil voluntarios de Estados Unidos, Rusia, Australia y Europa, descubriendo que el 41% de ellos había experimentado de forma prolongada los síntomas de dicho síndrome en alguna etapa de su vida. Y que el 22% los había sufrido durante las cuatro semanas antes de realizarse el estudio.

Todo el mundo puede tener en alguna ocasión un sentimiento de "bajonazo vacío" después del coito, pero solo se considera que padece el síndrome cuando se repite habitualmente. Y esa sensación puede durar desde minutos hasta varios días. Las causas no están claras, pero podrían deberse a una combinación de factores biológicos y emocionales. Algunos especialistas han propuesto que podría deberse a una reactivación demasiado intensa de la amígdala, región del cerebro vinculada con la ansiedad que se "desconecta" durante el coito. O a una producción excesiva de prolactina, hormona que contrarresta los efectos de la dopamina que se libera durante el sexo.

Pero los investigadores de Queensland tampoco olvidan los posibles factores psicológicos, como las elevadas expectativas que que muchas veces ponemos en el sexo.

Fuente: ScienceDaily.

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