Los médicos tendrán que informar al paciente de cuánta radiación recibirán en las pruebas médicas

Pero, ¿cómo podemos saber si es segura la radiación que recibimos en una radiografía o un TAC?

Ya se ha cumplido el plazo para que los distintos estados incorporen la nueva normativa europera 2013/50 Euratom relativa a la seguridad de las radiaciones ionizantes. Dicha norma abarca numerosos aspectos, pero en el ámbio clínico (al que la norma dedica seis artículos) hay uno que resulta de especial interés para todos los pacientes. Los médicos y especialistas están obligados a que las dosis de radiación que se produzca en las pruebas de diagnóstico por imagen sea siempre la mínima posible, además de que tendrán que informar al paciente sobre la cantidad de radiación que va a recibir durante la prueba y cuál es el nivel de riesgo que implica para su salud. Pero, ¿cómo podemos saber si la cantidad que recibimos al hacernos una mamografía o un TAC es segura?

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Para averiguarlo, en Quo nos pusimos en contacto con María Luisa Chapel, presidenta de la Sociedad Española de Física Médica, quien nos explicó que: "Cuando la norma entre en vigor, el médico tendrá que facilitarle un informe en el que le explicará la cantidad de radiación que va a recibir durante la prueba, comparándola con los parámetros existentes sobre la cantidad de radiación que se recibe de forma natural".

La radiación absorbida por un organismo vivo se puede medir en dos unidades, el gray y el sievert, cuyas siglas son Sv. Esta última tiene en cuenta el nivel de radiación en función del daño biológico que puede causar. Se calcula que una persona recibe de media una cantidad de radiación procedente de diferentes fuentes naturales equivalente a 3 milisieverts anuales, aunque es mayor para quienes viven en lugares desérticos continuamente expuestos al impacto de la luz solar.

Según cifras facilitadas por la Comisión Internacional sobre Protección Radiológica (ICRP), la cantidad media de radiación que recibe una paciente al someterse a una mamografía sería de unos 0,4 milisieverts, que equivaldría aproximadamente a la recibida de forma natural a lo largo de tres meses. Casi todas las pruebas radiográficas se mueven entre esa cantidad y un tope de unos pocos milisieverts.

Pero hay otro tipo de pruebas en las que la cantidad es mayor. Así, una Tomografía Axial Computorizada (TAC) de abdomen y pelvis supone recibir una dosis de unos 20 milisieverts, el equivalente a toda la radiación recibida de forma natural durante siete años. Pero, ¿son seguras dichas cantidades?

Según un restudio realizado por el MIT en 1995, no tiene por qué haber ningún problema para la salud para dosis de hasta 0,25 sieverts al día (fíjense que en las pruebas médicas estamos manejando cifras de milisieverts). A partir de esa cantidad es cuando el organismo empieza a experimentar problemas relacionados con la exposición a la radiación, que son cada vez mayores. Hasta llegar a la cifra de 10 sieverts diarios, que se estima que puede causar la muerte de una persona. Aunque la NASA ha calculado también que a partir de la cantidad de 0,7 sieverts se incrementa un 3% el riesgo de sufrir cáncer en el futuro.

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Pero, ¿aumenta el riesgo de desarrollar un cáncer futuro por las radiaciones recibidas durante una prueba diagnóstica? Según informa la American Cancer Society, sí puede haber un pequeño aumento en dicho riesgo, aunque es muy difícil cuantificarlo proque se trata de dosis muy bajas, y todos los estudios realizados se han hecho con personas expuestas a dosis altas. De todas formas, la cifra calculada por la NASA sirve para hacerse una idea aproximada. Aunque un estudio publicado en 2005 en The Lancet calculó de forma estadística que, aproximadamente, un 0,5% de todos los casos de cáncer podían tener su origen en pruebas radiológicas.

Por ello, los especialistas aconsejan que las pruebas de diagnóstico por imagen se realicen solamente cuando sea absolutamente necesario y, por ese motivo, tal y como nos explicó María Luisa Chapel, otro de los puntos que introduce la nueva norma europea es que, a partir de ahora, el médico tendrá que justificar la necesidad de realizar dicha prueba.

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