Colesterol ‘bueno’: más no es siempre mejor

Un estudio revela que unos niveles extremadamente altos de colesterol HDL aumentan la mortalidad

Uno de los pilares de la prevención de infartos no se tambalea, pero se matiza. Está relacionado con lo que conocemos como colesterol ‘bueno’, el HDL. Una de las funciones de esta molécula es llevar partículas de colesterol al hígado y así evitar que se acumule en las paredes de los vasos sanguíneos. La comunidad médica defiende que unos niveles elevados del colesterol HDL reducen la mortalidad cardiovascular.

El matiz reside en que se ha descubierto que unos niveles moderadamente altos de HDL tienen un efecto beneficioso, pero cuando estos se elevan demasiado la dinámica cambia y se incrementa la mortalidad. Es lo que evidencia un estudio publicado en Revista Europea del Corazón (European Heart Journal) y que puede dar la vuelta a lo que algunos médicos y población general seguramente creían.

Entonces, ¿cuándo el colesterol HDL resulta beneficioso y cuándo se torna en enemigo? El estudio pone sobre la mesa que los niveles de HDL asociados con menor mortalidad son de 73mg/dL en hombres y de 93mg/dL en mujeres, es decir, estos serían los ‘mejores’ niveles de HDL que podríamos tener. “El colesterol HDL tiene un efecto protector a partir de 40mg/dL en mujeres y de 35mg/dL en hombres”, puntualiza la doctora Paola Beltrán Troncoso, vocal de riesgo cardiovascular y rehabilitación cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología, en declaraciones a Quo.

Según el estudio, colesterol se vuelve perjudicial a partir 97mg/dL en hombres, llegando a incrementar la mortalidad en un 106% si éste se sitúa por encima de 116. Respecto a las mujeres, el colesterol es perjudicial a partir de 116mg/dL e incrementa la mortalidad un 68% a por encima de 135. Así, la acción de este tipo de colesterol tiene una forma de ‘U’, es perjudicial tener niveles demasiado bajos o demasiado altos.

Las explicación de las razones por las que unos niveles muy altos de HDL no son buenos es una cuestión más complicada de dilucidar, pero hay varias hipótesis. Una posible explicación, tal y como señalan los autores del estudio, es que los niveles extremadamente altos de HDL se deban a variantes genéticas. Existen mutaciones en determinados genes que “están asociadas con alto riesgo de enfermedad coronaria y con altos niveles de colesterol HDL”, se expone en el artículo científico.

Algunos estudios con fármacos ya daban pistas sobre que ‘más no es siempre mejor’ en el caso del HDL. “Ya sabíamos que cuando a través de ciertos fármacos, como el Torcetrapib, se trataba de elevar el HDL, se producía un aumento de mortalidad o unos efectos neutros”, indica la doctora Beltrán Troncoso. “Además, otra explicación es que sea un epifenómeno, es decir, que por una parte visualicemos el colesterol pero la causalidad esté por otra vía”, añade. Es decir, que el colesterol solo sea un marcador de otro proceso que sea el que realmente esté influyendo.

La doctora Beltrán Troncoso también apunta que una cuestión es el “valor cuantitativo” de una molécula y otra “su actividad, cómo funciona y su estructura” y recalca que aún no se conoce el metabolismo del colesterol completamente.

“Creo que de cara a la población general no cambia demasiado las cosas, hay más mensajes para los clínicos que para la población”, señala la médica. Respecto al debate sobre la importancia del colesterol como elemento de prevención de enfermedades cardiovasculares recalca que la reducción de los niveles de LDL “es de las evidencias más sólidas que existen” en prevención secundaria, es decir, en aquellos pacientes que ya han tenido un evento cardiovascular.

Respecto a la prevención primaria, es decir, aquella que va a enfocada a prevenir la enfermedad en personas que no la han tenido, remarca que lo importante es la “valoración individual del riesgo cardiovascular y tomar decisiones compartidas con el paciente”.

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