El desodorante causa cáncer en el laboratorio

El cloruro de aluminio que contiene provoca tumores en células de ratón, según una investigación suiza

Cuando parecía que la investigación científica había dicho su última palabra, un nuevo estudio ha reavivado la sospecha de que las sales de aluminio de los desodorantes provocan cáncer de mama. La investigación, financiada por dos fundaciones y una asociación suizas, ha reavivado la polémica de la seguridad de las sales de aluminio, que también se utilizan en fármacos antiácido, en aditivos alimentarios y en vacunas. Y ha provocado que las personas se pregunten de nuevo si deberían cambiar de desodorante.

Pero la búsqueda de un nuevo antitranspirante es dura. El cloruro de aluminio es un compuesto especialmente bueno para evitar que el sudor se acumule en las axilas, por eso cuesta encontrar un desodorante que no lo tenga. Pero, si es cierto que no solo bloquea las glándulas sudoríparas que se acumula en las mamas con consecuencias fatales, vale la pena intentarlo.

Los inconformistas científicos de este estudio han cultivado células de ratón en el laboratorio a las que han inyectado una dosis de cloruro de aluminio. Los niveles que han usado buscan recrear los que se han detectado en las mujeres. También han pinchado a unos ratones caracterizados por la debilidad de su sistema inmunológico.

Y han visto cómo el cáncer de mama aparecía y se reproducía. “Nuestras observaciones aportan una prueba experimental de que las sales de aluminio podrían ser carcinógenos ambientales”, concluyen los autores en su artículo, publicado en la revista International Journal of Cancer.

Parece que la lucha por incluir aluminio en la composición de los desodorantes está lejos de llegar a su fin, pero podría dar un giro importante en los próximos años. La Agencia Europea de Químicos (ECHA, por sus siglas en inglés) está en plena evaluación de la seguridad del compuesto, un proceso que podría quedar en nada o concluir que es necesaria una mayor limitación del cloruro de aluminio en los productos de higiene corporal.

Hay varios motivos que llevaron a la agencia a iniciar la evaluación, en 2015. Entre ellos figuran sospechas de que podría causar cáncer, provocar mutaciones y ser tóxica en la reproducción.

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