¿Te cortas la coleta?

¡Es tan agotador! On Amir, neurólogo de la Universidad de California, afirma que tomar decisiones difíciles que afectan a nuestra vida cotidiana (como cambiar de trabajo, mudarse, divorciarse) es una tarea agotadora para el cerebro. La toma de decisiones exige un proceso mental muy complejo, que incluye la memoria, el control y la concentración, capaz de fatigar al cerebro. Y como cualquier otro órgano, cuando se cansa, pierde su eficacia.

Decía el escritor alemán Ludwig Börne que “vivimos eternamente afinando, y el concierto no empieza nunca”. El cambio forma parte de nuestro ciclo vital, y también de la evolución de la Humanidad. Es un modo valiente de interactuar con el entorno y a la vez con nuestro propio yo. Nos ayuda a reforzar la identidad y a forjar una personalidad dinámica y adaptable a la realidad. Sin embargo, sin una adecuada reflexión, algunos cambios pueden abocarnos a crisis vitales y de identidad que acaban siendo muy peligrosas.

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