¿Alimenta la cerveza?

A partir de 2020, en Estados Unidos, será obligatorio que las cervezas pongan una etiqueta con los valores nutricionales de esta bebida. Estas son las vitaminas y minerales incorporamos el pedir una caña.

Verano, terrazas y cañas. El tripartito del estío. Y del mismo modo que el sol aporta una cantidad importante de vitamina D, la cerveza también tiene sus beneficios, siempre ingerida con moderación. Por ello no resulta extraño que a partir de 2020, en Estados Unidos, se convierta en una práctica obligada, publicar los valores nutricionales en los envases de cerveza.
El Centro Médico de la Universidad de Maryland asegura que esta bebida contiene importantes minerales y vitaminas.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), es el organismo encargado de fiscalizar y publicar los valores nutritivos de alimentos y bebidas. En su página web ya ha preparado lo que veremos cuando compremos una lata de cerveza normal (unos 5º de alcohol).
Allí se puede ver que las “rubias” no tienen cafeína, azúcar, ni vitaminas A, D o C. Tampoco aportan ningún tipo de ácido graso. Pero sí tienen un alto contenido en minerales y en vitaminas del grupo B. De estas últimas, una lata, aporta entre el 1% de la dosis diaria recomendada (DDR) de vitamina B12 y el 10% de niacina y de vitamina B6.
En cuanto a los minerales, aporta en pocas cantidades calcio (un 1% de la DDR) y un 5% tanto de magnesio como de fósforo. Pero quizás el más importante de los minerales que aporta sea el silicio. Un estudio de la Universidad de Tufts afirma que dos latas de cerveza contribuyen a mejorar la densidad ósea. Aunque también señalan que aquellos que bebían más de esta cantidad tenían una menor densidad mineral en los huesos.
También es relevante su aporte en flavonoides, que actúan como antioxidantes previniendo el daño celular. De hecho el Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon, señala que la cerveza, especialmente la lager, tendría una mayor concentración de antioxidantes que el té verde, lo que no quiere decir que beber cerveza sea más sano que dicha infusión, ya que también hay que tener en cuenta las calorías (153 kilocalorías en una lata) y el contenido del alcohol de la cerveza.
Entre la espuma y la burbuja también hacen acto de presencia lo polifenoles, que, según un estudio realizado por la Universidad de Barcelona específicamente sobre vinos y cerveza destaca que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y ciertos tipos de cancer, como el de ovarios, próstata o colon.
De hecho, la Escuela de Salud Pública de Harvard asegura que “los bebedores moderados tienen entre un 30 y un 35% menos posibilidades de sufrir un ataque cardíaco que los no bebedores”.

Parafraseando una tonada muy conocida, el agüita amarilla no solo facilita la eliminación de los cálculos renales, también reduce su aparición un, atención, redoble de tambores, ¡en un 41%!. Así lo afirma un estudio realizado por Pietro Manuel Ferraro, quien también recomienda la moderación para conseguir estos beneficios.

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