Contra la obesidad, el ejercicio es más importante que la dieta

Así lo señala un estudio de la Universidad de Missouri que busca zanjar un viejo dilema

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Crédito imagen: Matthew Bookwalter, United States Navy

Los expertos concuerdan que existen dos factores claves en lo que respecta a obesidad: la flora intestinal y el metabolismo. Pero hay un debate permanente acerca de si el ejercicio o la dieta promueven un cambio más efectivo en la flora intestinal, los microorganismos que procesan los alimentos y contribuyen a una disminución de la obesidad.
Ahora un estudio publicado en American College of Sports Medicine, por expertos de la Universidad de Missouri, señala al ejercicio como el elemento con mayor peso en esta balanza. “Algunos afirman que el ejercicio no es determinante – explica Vicki Vieira-Potter, directora del estudio en un comunicado – en la pérdida de peso ya que incrementa el apetito. El objetivo de este trabajo era observar el ejercicio independientemente de la pérdida de peso para determinar otros beneficios metabólicos asociados a la actividad física. Lo que pretendíamos era descubrir los efectos del ejercicio y de la dieta, por separado, en el tejido adiposo”.

Con esto en mente, el equipo dirigido por Vieira-Potter seleccionó tres grupos de ratas con tendencia a la obesidad. A todas ellas se las alimentó con una dieta alta en grasas. Dos de los grupos eran sedentarios y uno de ellos contaba con una rueda de ejercicios. De los dos grupos sedentarios, uno podía comer todo lo que quisiera y el otro fue sometido a una reducción de las porciones para simular los beneficios obtenidos por el grupo que podía hacer ejercicio, el cual podía comer todo lo que quisiera.
Tras varias semanas de ensayo, las ratas sedentarias que podían comer la cantidad deseada eran las únicas obesas, algo que los expertos esperaban. Pero las ratas que hacían ejercicios eran metabólicamente más sanas que las que habían sido sometidas a una dieta y, a pesar de tener acceso ilimitado a la comida, tenían una flora intestinal diferente a los otros grupos.
“Los roedores que habían ejercitado – concluye Vieira-Potter – tenían un metabolismo más alto, eran más activos, aunque no estuvieran ejercitando y su flora intestinal probablemente les protegería de futuros aumentos de peso. Nuestros resultados muestran la importancia del ejercicio, sobre todo en la etapa juvenil”.

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