Rellenamos huecos

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Un cubo no es un cubo. Ante unos puntos al azar, el cerebro tiende a reconstruir una imagen conocida. En los ejemplos de arriba, vemos cubos donde solo hay rayas o puntos. Nuestro cerebro organiza e interpreta una imagen conocida.

Cómo es posible que de un bloc salte una pelota dibujada? Lo que más nos sorprende del truco es que rompe con las leyes de la física: una bola no puede salir de la nada. Ante casos así, nuestro cerebro se “inventa” lo que ha ocurrido. Esta habilidad es la que utilizamos para reconstruir un cubo donde no lo hay (véanse las imágenes de la derecha): interpretamos basándonos en una experiencia previa, que no coincide exactamente con lo que pasa ante nuestros ojos. La respuesta a “¿de dónde sale la bola?” habría que buscarla detrás del telón, pero todo ocurre en menos tiempo del que nuestro sistema visual necesita para ver el truco.

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