Enfermedades mentales: Llegar siempre tarde

En algunos casos, la impuntualidad puede deberse a anomalías en el lóbulo frontal del cerebro

Jim jamás llega a tiempo a ninguna cita. Durante sus 57 años de vida, la impuntualidad ha sido una constante. De hecho, su mujer tuvo que estar esperándolo un buen rato durante su primera cita, y de niño, recuerda llevarse incontables reprimendas por llegar tarde a clase y a los partidos de fútbol. Y lo que es más grave, ha perdido incluso varios puestos de trabajo por esta razón. Él ha puesto en práctica todos los trucos que podían ayudarle, como adelantar los relojes y ponerse alarmas por todas partes, pero todo ha sido inútil. Ha intentado hasta empezar a prepararse para una cita 11 horas antes, y aun así, llegó 20 minutos tarde. Siempre ha explicado a quien le quería oír que su incapacidad para llegar a tiempo era algo que él no podía controlar, aunque ni siquiera sus familiares y amigos le han creído. Pero ¿cuál es el origen de sus continuos retrasos?

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Un desorden cerebral que afecta a su lóbulo frontal y que sus médicos han denominado retraso crónico. Según los facultativos del hospital Ninewells de Dundee, en Escocia, donde le diagnosticaron este problema: “El señor Dunbar no puede calibrar correctamente el paso del tiempo o determinar cuánto necesita para cumplir con sus citas”. ¡La coartada perfecta!, pensarían muchos. Para Dunbar ha sido muy importante tener un informe médico que justifique sus continuos retrasos.

El origen de su problema está en la misma zona del cerebro que se ve afectada en las personas diagnosticadas con TDAH o trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Y es que, cuando este se da en adultos, se manifiesta con este tipo de comportamientos, incluida “una mala gestión del tiempo que a menudo es la raíz de sus problemas de socialización”, según apunta el piscólogo Michele Novotni en un artículo científico de la revista ADDitude Mag, especializada en esta enfermedad.

¿Caso único? El de Jim Dunbar ha sido el primero diagnosticado formalmente como síndrome de retraso crónico. Pero el trastorno no es nuevo, sino más bien una consecuencia llevada al extremo del trastorno de déficit de atención en adultos.

Los pacientes con TDAH se retrasan constantemente porque les cuesta recordar las citas, centrarse en una sola cosa y a menudo no encuentran las llaves del coche justo en el momento de salir de casa. Así que parece que el trastorno de retraso crónico, que como tal no está incluido en los manuales de psiquiatría y psicología, es más bien una consecuencia, sobre todo en adultos, del trastorno de déficit de atención. El propio Dunbar, quien habló de su enfermedad en medios como el Daily Mail cuando le fue diagnosticada, aseguraba tener otros síntomas propios de los hiperactivos, como depresiones recurrentes.

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