Pero limpiar, limpiar...

“El tópico del macho ibérico es lo contrario del hombre nacido con la globalización” Santiago Fouz Hernández, Universidad de Durham

la esfera privada ha dejado de ser exclusiva de la mu­jer, pero al hombre todavía le cuesta seguir el paso a la compañera. Hay cosas que nunca cambian. Ella continúa cargando con dos terceras partes de las tareas de la casa, incluso si trabaja más horas o tiene más ingresos. Por otra parte, su principal surtidor de masculinidad sigue siendo el deber de mantener a su familia, y se siente fracasado si no lo consigue.
A pesar de sus esfuerzos por ajustar su vida profesional con la familiar, el hombre se siente siempre en el punto de mira y ve poco reconocimiento. Considera un agravio que para él no exista la opción de abandonar el trabajo para cuidar a su familia sin ser degradado socialmente.

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