Los pacientes con mayor hipersensibilidad al dolor o conciencia somática a menudo experimentan síntomas inexplicables (dolores de cabeza, dolor en las articulaciones, náuseas, estreñimiento o picazón en la piel) que causan angustia emocional y tienen el doble de probabilidades de desarrollar dolor crónico.

Hasta ahora se creía que la afección, asociada con enfermedades como la fibromialgia, la artritis reumatoide y los trastornos temporomandibulares, tenía un origen psicológico.

La experiencia de estos pacientes es similar a la historia de la princesa y el guisante, en la que la princesa tenía una sensibilidad extrema que le hacía capaz de sentir un guisante bajo veinte colchones. Una buena analogía de cómo podría sentirse una persona con una conciencia somática intensificada en la que tienen molestias causadas por un pequeño guisante que los médicos no parecen encontrar o ver, pero es real.

Pain Killers

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Los investigadores utilizaron los datos disponibles sobre dolor orofacial y después de evaluarlos, determinaron que los pacientes que sufren síntomas somáticos comparten una variante genética común. Tienen una mutación que conduce al mal funcionamiento de una enzima crítica para la producción de serotonina, un neurotransmisor con numerosas funciones biológicas y muy relacionado con la percepción del dolor.

«A menudo se creía que había problemas psicológicos o psiquiátricos, que el problema estaba en la cabeza de ese paciente, pero nuestro trabajo muestra que estos pacientes tienen niveles más bajos de serotonina en la sangre», dijo Luda Diatchenko, profesora de la Facultad de Odontología y autora principal del artículo en Annals of Neurology.

Los resultados del estudio sientan las bases para el desarrollo de modelos animales que podrían caracterizar mejor las vías moleculares en una mayor conciencia somática. Por encima de todo, Diatchenko espera que el trabajo allane el camino para encontrar opciones de tratamiento.

Esther Sánchez