Abul Bajandar tiene 28 años y lleva cerca de dos décadas enfrentándose a una extraña condición médica conocida como síndrome del hombre árbol (Epidermodisplasia verruciforme). Esta hace que tanto en manos como en pies comiencen a aparecer unos cuerpos rugosos en forma de verrugas gigantes que guardan cierto parecido a la corteza de un árbol. Una situación que ha sido reportada en la historia médica en más de 200 casos, de los cuales 12 están siendo vigilados en este momento en todo el mundo.

Hace 3 años, un equipo médico decidió poner fin a este problema con un sistema innovador que implicaba retirar con cirugía todas las «ramas» y «raíces» que tenía tanto en pies como en manos y administrarle fármacos para que no volvieran a aparecer, pero el tratamiento no fue el esperado y en enero de 2018 perdió toda esperanza de volver a hacer vida normal. Hasta ahora.

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A pesar de que las verrugas que tenía no han vuelto a crecer de forma tan desmesurada como la primera vez, están empezando a ser un problema evidente en las palmas de las manos un año después de haber abandonado el otro tratamiento. Por ello, Bajandar ha vuelto al hospital para ser sometido a nuevas operaciones: «Cometí un error al dejar el hospital. Estuve buscando nuevas alternativas para tratarme, pero no di con ninguna. Ahora sé que no debía haberme marchado y tendría que haber seguido el tratamiento aquí», aseguró al periódico Tribune.

Tendrá que volver a comenzar de cero y hacerlo lo antes posible para que las verrugas no se extiendan por más parte del cuerpo: «Tendría que haber venido hace 6 meses, ha llegado muy tarde», apunta la cirujana plástica que le trató, Samanta Lal Sen, para la AFP.

Desde 2016 se ha sometido a más de 25 operaciones, a las que tendrá que sumar las que vengan a partir de ahora. Cuando estuvo ingresado vivió dos años en el hospital junto a su mujer e hijo, así que es más que probable que la situación se vuelva a repetir.

Fuente: The Epoch Times

Alberto Pascual García