¿Hipertensión? 8 claves de los expertos para reducirla

No avisa, no presenta síntomas… Por algo se conoce a la presión arterial alta (o hipertensión) como “el asesino silencioso”…

Claves de la hipertensión
Pixabay

Realmente, la hipertensión puede llegar a ser un problema serio. La presión acumulada en los vasos sanguíneos provoca un estrés en nuestras arterias que puede derivar en un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular o una insuficiencia cardíaca.

Pero, ¿cuándo podemos considerar que nuestra presión es alta y potencialmente peligrosa?

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Recientemente, la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología publicaban los actuales rangos que se relacionan con hipertensión: corresponderían a una lectura por encima de 130/80, por debajo de 140/90.

Las nuevas directrices ponen en evidencia que casi la mitad de los adultos de EE. UU. (46%) deberían reducir su presión arterial, según la American Heart Association.

¿Cómo hacerlo? Los expertos ofrecen 9 claves que ayudan a reducir la hipertensión y a llevar una vida más sana (y feliz, seguramente):

1.- Controla cada cierto tiempo tu presión arterial

La presión se mide en dos números, que calculan lo fuerte que está empujando tu sangre contra las paredes de las arterias mientras circula.

El número superior es la presión sistólica (la cantidad de presión en los vasos sanguíneos cuando el corazón late). Lo ideal es que se mantenga por debajo de 120.

El número inferior es su presión diasistólica (la cantidad de presión en los vasos sanguíneos cuando el corazón descansa entre latidos). Esta debería estar por debajo de 80.

2.- El estrés, a raya

No hay duda de que el estrés contribuye a elevar la presión arterial, por lo que disfrutar de algo de tiempo libre para relajarse con la familia o los amigos es una gran manera de reducir el riesgo de problemas cardíacos.

La Clínica Mayo incluso sugiere tomar de 15 a 20 minutos al día para simplemente "sentarse en silencio y respirar profundamente”.

Dormir más, llevar una alimentación equilibrada y realizar ejercicio regularmente, son otros factores que sin duda ayudan a reducir el estrés del día a día.

3.- El ejercicio continuado es la clave, no importa la edad

Cuando estamos más activos físicamente, el corazón no tiene que trabajar tan duro para bombear sangre al cuerpo. No hace falta marcarse grandes retos, pero sí moverse y hacer algo de ejercicio.

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Un estudio reciente descubrió que las personas de mediana edad que comienzan a hacer ejercicio aeróbico de alta intensidad pueden revertir algunos de los efectos peligrosos de años de sedentarismo.

Cuatro o cinco días de ejercicio a la semana ayuda a mantener un corazón saludable, incluso cuando no se ha practicado ejercicio con regularidad previamente. No importa la edad a la que empecemos a practicar deporte o a hacer más ejercicio moderado. Lo que nuestro corazón nos pide es que estemos más activos.

4.- Sentirse agradecido también ayuda

Un estudio de 2015 señalaba que los pacientes con insuficiencia cardíaca que pasaban más tiempo apreciando la vida y dando gracias disfrutaban de una salud mejor.

"Parece que un corazón más agradecido es en realidad un corazón más saludable", señaló Paul Mills, uno de los autores del estudio. “Dedicar un tiempo diariamente a pensar y sentirse agradecido es una forma fácil de apoyar la salud cardíaca".

5.- Beber menos alcohol, por supuesto.

La moderación (como en casi todo) es la clave. De acuerdo con la Clínica Mayo, tomar más de tres copas de alcohol en una sola sesión puede elevar la presión arterial, y su consumo repetido pueden llevar a problemas de hipertensión a largo plazo.

Un análisis científico reciente de casi 600.000 bebedores en 19 países de occidente (publicado en la revista The Lancet el pasado mes de abril,) señalaba que incluso el consumo moderado diario de alcohol puede dañar nuestra salud. Las personas del estudio que aseguraron consumir seis o más bebidas alcohólicas a la semana eran más propensas a morir antes de tiempo por distintas causas, incluyendo enfermedades cardiovasculares.

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Algunos estudios sugieren que un poco de consumo moderado de alcohol (especialmente si es vino) puede ayudar a reducir la presión arterial y también el riesgo de desarrollar diabetes, pero los investigadores todavía están debatiendo sobre ello.

6.- Bajar unos kilos es también buena idea (siempre que lo necesites)

Al perder volumen alrededor de la cintura, aumentamos el flujo sanguíneo al cerebro y reducimos la tensión en los vasos sanguíneos (una buena ventaja tanto para tu cuerpo como para tu mente).

Una de las maneras más fáciles de controlar el peso es una dieta equilibrada y rica en alimentos con fibra (como cereales) y proteínas. El azúcar, cuanto menos lo consumamos, mejor.

7.- Vigila la sal…

Cuando el nivel de sodio aumenta en el torrente sanguíneo, se hace más difícil para los riñones eliminar las impurezas de la sangre, elevando la presión arterial. Reducir solo un poco el nivel de sal que ingerimos puede marcar una gran diferencia.

En su lugar, es conveniente añadir a la dieta más frutas y verduras frescas. Además, los alimentos bajos en sodio y altos en potasio son grandes opciones para la salud del corazón. El potasio es un antídoto natural para los efectos dañinos del sodio en la presión arterial, así que comer más frutas y verduras frescas, como plátanos o aguacates, puede ser muy beneficioso para tu corazón.

8. Es el momento perfecto para dejar de fumar

La nicotina que un fumador inhala desencadena un aumento inmediato de la presión arterial y, aunque es temporal y no se corresponde con los niveles más altos de presión arterial a lo largo del día, puede provocar problemas a largo plazo en los vasos sanguíneos.

Los químicos en el tabaco pueden hacer que las arterias se estrechen y dañen el revestimiento de sus paredes, provocando un aumento en la presión arterial. La American Lung Association dice que las personas que dejan de fumar pueden comenzar a reducir su riesgo de un ataque cardiaco en tan sólo dos semanas…

Fuente: Iflscience.com

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