Viaje al túnel de los neutrinos

En Ford nos plantearon probar el S-Max en su versión Vignale, la más lujosa. Y lo hicimos visitando la joya de la corona de la física de partículas. En ella estudian por qué hay universo.

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La aventura prometía. Ford nos puso en bandeja un coche, el Ford S-Max Vignale TDCi de 180 CV, para vivir una experiencia científica: visitar un laboratorio de neutrinos, las partículas más pequeñas que hay en el universo. El proyecto Next era nuestro objetivo, en Canfranc, a 1.200 metros de profundidad bajo las pistas de Candanchú. Ahí, un grupo de científicos liderado por Juan José Gómez Cadenas trata de averiguar si el neutrino tiene a la vez propiedades de materia y antimateria y si ha habido un pequeño desequilibrio en su desintegración en el origen de los tiempos. Si así fuera, estaríamos ante la clave de por qué existe el universo. El viaje empezó en Madrid. El asistente personal que Ford pone a disposición de quienes tienen una versión Vignale nos esperaba para darnos la documentación y explicarnos los detalles y teléfonos a los que llamar en caso de necesidad. Ya con las llaves en mano, iniciamos el camino hacia nuestro destino, a 500 km de distancia. El sistema de infoentretenimiento SYNC de Ford nos permitió dictar y enviar un par de emails urgentes sin soltar el volante, indicar la música que deseábamos oír y llamar a los investigadores para avisar de nuestra hora de llegada. Guadalajara, Calatayud, Zaragoza… Cadenas y su equipo nos esperaban para adentrarnos en el túnel de Canfranc, Huesca.

CIENCIA BAJO TIERRA
Bajo la montaña se encuentra el acceso a un laboratorio como solo hay otros tres en el mundo (Japón, Estados Unidos e Italia). A mitad del túnel, los científicos nos indican que detengamos el S-Max Vignale en una plataforma frente a la que se alza un enorme portón metálico. Tras él, una cámara antirradiactividad actúa a modo de antesala del laboratorio. Abandonamos los asientos calefactados del Ford S-Max Vignale y nos dirigimos a la sala central, donde se halla el núcleo del experimento. A primera vista, tiene algo de fábrica futurista con un enorme sarcófago de plomo. En su interior se sitúa una vasija de acero-titanio en la que, gracias a xenón enriquecido, se producen las reacciones que Gómez Cadenas y su equipo provocan para encontrar las respuestas a sus preguntas. No saben cuándo las encontrarán. Es más, no saben ni siquiera si las hallarán, pero lo seguirán intentado mientras desconozcamos por qué existe el universo.

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De lujo

Antes de iniciar la ruta, el asistente personal de Ford Vignale nos explicó los detalles de esta versión de lujo.

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¿Todo bien?

A mitad de la ruta, nuestro asistente nos envió un mensaje para interesarse por el desarrollo del recorrido.

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Acceso seguro

Al llegar, una cámara de seguridad flanqueada por portones trata de evitar trazas de radiactividad.

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A todo gas

En una cámara llena de 100 kilos de gas xenón enriquecido se provocan las reacciones base del experimento.

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Expertos

Aunque en el centro es difícil que coincidan más de media docena de científicos, hay 281 profesores asociados.

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Hasta el final

Un túnel abandonado de ferrocarril da acceso al laboratorio subterráneo donde se está intentado averiguar de qué está hecho el universo. El Ford S-Max Vignale fue el encargado de llevarnos al fondo de la montaña.

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