¿Por qué hay tantas lagartijas? ¿Por qué son tan diversas? ¿Por qué hay tantas especies que sólo viven en la cuenca del mediterráneo? Un nuevo estudio ha dado respuesta a estas preguntas sobre los esquivos reptiles más comunes en nuestro vecindario.

En algún momento de la historia del mundo, esos abundantes reptiles familiares, más de 26 especies de lagartijas, conquistaron las costas mediterráneas. Nacieron en un momento dramático, cuando el mar que nos baña, amenazado siempre por una salinidad excesiva, se secó.

Lagartija es un nombre vulgar. Así conocemos a gran parte de las más de 26 especies que forma parte del género Podarcis (un tipo de reptiles escamosos). Normalmente las lagartijas son pequeñas (20-25 cm) y una gran mayoría son endémicas del mediterráneo.

La lagartija tiene el cuerpo cubierto de escamas y su cola con gran capacidad de regeneración suele encontrarse entre los primeros asombros de una niña o un niño en la naturaleza. La cola continúa moviéndose una vez arrancada, lo que sirve le sirve para huir de posibles predadores.

Algunas especies de Podarcis son extraordinariamente variables, como lo ilustra este panel que muestra machos representativos de seis poblaciones distintas de Podarcis pityusensis, una especie endémica de Ibiza, Formentera e islotes adyacentes.

lagartijas de distintas especies

Crédito de foto: pityusensisDay’s Edge Productions (arriba a la izquierda, centro a la derecha, abajo a la izquierda) y Mike Zawadzki (arriba a la derecha, medio a la izquierda y abajo a la derecha)

Un nuevo estudio ha descubierto por qué las lagartijas se han convertido en el reptil de mayor éxito en la región mediterránea.

Los resultados revelan cómo los cambios drásticos en el nivel del mar y el clima hace 6 millones de años afectaron la evolución de distintas especies en el área.

Los investigadores pueden explicar por qué las lagartijas se volvieron tan diversas y generalizadas, algo que ha desconcertado a los biólogos desde el siglo XIX. El estudio se ha publica en Nature Communications.

La cuenca mediterránea es un foco de biodiversidad, impulsado por la oscilación climática y el cambio geológico durante los últimos 20 millones de años.

La abundancia de las lagartijas

Las lagartijas del género Podarcisse se encuentran entre la fauna mediterránea más abundante, diversa y conspicua. Para el estudio, han secuenciado los genomas de 34 linajes principales que abarcan 26 especies. Y han descubierto una separación temprana en dos clados centrados en las Penínsulas Ibérica y Balcánica, y dos clados de islas endémicas del Mediterráneo.

La diversificación dentro de estos clados se produjo hace entre 6,5 y 4,0 millones de años, un período que abarca la crisis de salinidad mesiniana, durante la cual el mar Mediterráneo casi se secó antes de volver a llenarse rápidamente.

La evolución de las lagartijas ofrece pistas sobre cómo los grandes acontecimientos del clima y la geología mediterráneos de hace millones de años afectaron la forma en que se formaron o se extinguieron las especies, y también allanaron el camino para la biodiversidad.

Un mar seco hasta que se abrió el Estrecho de Gibraltar

Las lagartijas se remontan a unos 20 millones de años. Sin embargo, la formación de especies se aceleró poco después de la crisis de salinidad mesiniana hace 6 millones de años. Durante este período, el Mediterráneo casi se secó, solo para llenarse rápidamente de agua nuevamente cuando se abrió el Estrecho de Gibraltar.

”Nuestros resultados muestran que los cambios dramáticos en ese momento probablemente contribuyeron al surgimiento de nuevas especies. También arrojaron luz sobre por qué la biodiversidad tiene el aspecto actual ”, dice Tobias Uller, profesor de ecología evolutiva en la Universidad de Lund, quien dirigió el estudio internacional.

Se hibridaron

La investigación indica que las especies aisladas entre sí durante millones de años ocasionalmente se encontraron y compartieron genes. Al comparar las secuencias de ADN de 26 especies y 8 subespecies, han encontrado qué partes del genoma se transfirieron de unas especies a otras a través de la hibridación.

Un ejemplo son las lagartijas endémicas de Ibiza. La mitad de sus genes provienen de las lagartijas que hoy viven en la Península Ibérica, y la otra mitad de las que se encuentran en los Balcanes y entre las islas griegas.

Así, la especie en Ibiza se originó como un híbrido, lo que brindó a la evolución grandes oportunidades para combinar genes antiguos de nuevas formas.

lagartijas

Fotos de fenotipos masculinos representativos de seis especies de Podarcis : P. siculus (arriba a la izquierda), P. filfolensis (arriba a la derecha), P. erhardii (medio a la izquierda), P. tauricus (medio a la derecha), P. waglerianus (abajo a la izquierda) y P. muralis (abajo a la derecha). . Créditos de las fotos: Birgit y Peter Oefinger ( https://www.eurolizards.com/)

Según los investigadores, esto probablemente explica por qué especies como las lagartijas de Ibiza son tan sorprendentemente variables en coloración: a pesar de las estrechas relaciones y la proximidad geográfica, son de un solo color en una isla, pero de una variedad de colores en la siguiente.

“Creemos que la hibridación ha impulsado la evolución, promoviendo la biodiversidad y la extraordinaria adaptabilidad de determinadas especies”, concluye Tobias Uller.

Información bibliográfica completa

Yang, W., Feiner, N., Pinho, C. et al. Introgresión extensa y genomas en mosaico de lagartos endémicos del Mediterráneo. Nat Commun 12, 2762 (2021).
https://doi.org/10.1038/s41467-021-22949-9

 

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