El pelícano «Red 33Z”, rescatado del desastre ecológico del hundimiento del Deepwater Horizon en el golfo de México, ha vuelto a casa 11 años después y tras recorrer más de mil kilómetros. 

Fotografía superior. El pelícano pardo Red 33 fotografiado en la isla Queen Bess, su hogar de origen, en marzo de 2021. (Crédito de la imagen: Casey Wright / LDWF)

El viaje del pelícano pardo de la foto tiene algo excepcional. Ha conseguido regresar a casa, la isla que vivió el  derrame de petróleo de Deepwater Horizon hace 11 años. Y lo ha hecho a pesar de que se lo llevaron de allí en un avión de rescate de la LDWF, a pesar de que han pasado 11 años desde que está lejos de su isla, y a pesar de que le separaban más de 1000 kilómetros de su hogar de origen.

Le rescataron de la tragedia el 14 de junio de 2010. Lo habían encontrado impregnado en petróleo. Le llevaron a Louisina, en Georgia, y le salvaron la vida.

El momento del rescate. En la imagen, miembros del Departamento de Vida Silvestre y Pesca de Luisiana en el momento de pescar un pelícano aceitado en la bahía de Barataria, Luisiana, en junio de 2010. El pelícano estaba totalmente cubierto de petróleo.

Rescate de un pelícano

Rescate del pelícano en el Golfo de México

Habría acabado sus días siendo un pelícano cautivo. Sin embargo, 11 años después, ha hecho un viaje de 1.100 kilómetros para regresar a casa.

El desastre del Deepwater

El Deepwater Horizon derramó su carga en la bahía de Barataria, y asfixió el Golfo de México con más de 400,000 toneladas (370,000 toneladas métricas) de petróleo.

Aquellos días, se publicaron en todos los medios de comunicación del mundo imágenes de pelícanos y otros animales teñidos de negro.

Muchos murieron porque no pudieron nadar o volar debido al derrame, o por exposición tóxica a los hidrocarburos en el aceite, que se filtraron en el torrente sanguíneo a través de la piel, los ojos y los orificios.

El petróleo se derramó de la tubería durante 87 días, causando una enorme destrucción ambiental en toda la costa; con efectos duraderos en la zona hasta el día de hoy.

El pelícano Red 33Z

El pelícano etiquetado como Red 33Z fue uno de los 582 rehabilitados con éxito durante las secuelas del derrame.

Más de 5,000 aves, vivas y muertas, fueron recolectadas en Louisiana debido al desastre. Esto comprendió aproximadamente el 65 por ciento de las recuperaciones de aves en todo el Golfo de México. Los pelícanos marrones representaron el 22 por ciento de todas las recuperaciones. Los datos sugieren que el derrame provocó la muerte de entre 51.000 y 84.000 aves, y es probable que el número real esté en el extremo superior de esa escala.

«Es realmente impresionante que haya regresado de Georgia», explica en un comunicado el biólogo del Departamento de Vida Silvestre y Pesca de Louisiana (LDWF), Casey Wright, quien vio y fotografió al pelícano sentado sobre una roca en la isla Queen Bess en la bahía de Barataria.  

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. Estima que entre 65.000 y 102.000 aves murieron a causa del desastre. De las más de 5,000 aves recolectadas, solo 582 fueron rehabilitadas con éxito.

Después de ser llevada a una instalación de triaje y limpieza, el ave pasó unas semanas en una instalación de rehabilitación en Luisiana. Después de eso, fue transportado fuera de la zona de desastre a una estación de la guardia costera de Estados Unidos en Brunswick, Georgia, y liberado el 1 de julio de 2010.

El  LDWF ha realizado un gran esfuerzo de limpieza del hogar del pelícano,  la isla Queen Bess. Los pelícanos pardos ( Pelecanus occidentalis ) viajan hacia los trópicos en el invierno, y regresan al lugar de nacimiento en la época de reproducción.

Como la mayoría de las aves que migran, existe en ellas un “mandato genético” que las lleva de regreso a su lugar de origen para reproducirse.

«Se cree que los pelícanos pardos, como la mayoría de las aves marinas, están programados genéticamente para regresar a su colonia de nacimiento para reproducirse, a pesar de moverse largas distancias durante la temporada de no reproducción», explica el ornitólogo Robert Dobbs.

Y esa llamada es la que ha seguido Red 33Z para encontrar su isla.

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