Una nueva tecnología ha detectado micro y nano partículas de plástico en la lluvia y la nieve recién caída en un entorno urbano

Cuando la nieve se derrite deja en el suelo la contaminación en forma de micro y nanoplásticos, según un estudio de McGill publicado en Science Direct. Y lo mismo ocurre con la lluvia: trae de vuelta nanopartículas de plástico generadas por la industria.

Micro plásticos  hasta ahora indetectables por su pequeño tamaño, caen del cielo con la lluvia y la nieve.

La contaminación se debe en gran medida a los plásticos relativamente solubles que se encuentran en los productos anticongelantes (polietilenglicoles) y que se utilizan como disolventes no volátiles, considerados biomateriales. Sin embargo, estas partículas pueden ser transportadas por el aire, permanecer en suspensión y son recogidas por la nieve y la lluvia en su caída.

Una nueva tecnología permite detectarlos

Los investigadores utilizaron una nueva técnica que han desarrollado para analizar las muestras de nieve recogidas en abril de 2019 en Montreal en busca de partículas de tamaño micro y nano de diversos plásticos.

La técnica de McGill es órdenes de magnitud más sensible  que cualquiera de los otros métodos actuales utilizados para rastrear el plástico en el medio ambiente. Permite a los científicos detectar cantidades ultra rastreables de muchos de los plásticos solubles e insolubles más comunes en la nieve, el agua, la lluvia e incluso en muestras de suelo una vez separadas, hasta el nivel de un pico gramo (o una trillonésima parte de un gramo). Se basa en el uso de la espectrometría de masas nano estructurada.

«Es importante poder detectar incluso mínimas trazas de plásticos en el medio ambiente», afirma la autora principal del estudio, Parisa Ariya, de los Departamentos de Química y Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de McGill. «Aunque estos plásticos pueden ser inofensivos en sí mismos, pueden recoger materia orgánica tóxica y metales pesados del medio ambiente, que pueden dañar las células y los órganos humanos».

La primera autora del estudio, Zi Wang añade: «Nuestra esperanza es que esta nueva técnica pueda ser utilizada por científicos de distintos ámbitos para obtener información clave sobre la cantidad de micro y nano plásticos en los entornos urbanos con el fin de abordar mejor sus impactos en el ecosistema y en la salud humana.»