¿Qué habría pasado si no hubiera llovido?

El mundo sería de otra manera si no hubiera soplado tanto el viento, si las sequías no hubieran arruinado la Francia prerrevolucionaria, si la Armada Invencible no hubiera tenido que luchar contra los elementos...

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La lluvia cayó en Madrid desde las 11:00 de la mañana, justo en el momento en que se iniciaba la boda más esperada. El entonces príncipe Felipe de Borbón y Letizia Ortiz contraían matrimonio en la Catedral de la Almudena, y lo hicieron bajo un cielo gris, desplomado en lluvia, que llenó las históricas fotos que se tomaron de aquel día de cientos de paraguas de colores. La lluvia no detuvo aquel momento, solo lo ensombreció. Otras veces, la climatología lo cambia todo. Fuertes vientos, inundaciones, tormentas inesperadas y sequías demasiado prolongadas han dirigido el rumbo de la historia.

Tras la erupción del Tambora, se generó un invierno volcánico que afectó a la vida en medio planeta

Así fue para los franceses en 1812, también para los alemanes en 1941. Napoleón y Hitler fueron vencidos por el “General Invierno” ruso. Napoleón invadió Rusia con 600.000 soldados de élite. Conquistó Moscú con facilidad; sus tropas saquearon la ciudad y la arrasaron. Pero entonces llegó el invierno. Moscú estaba devastada, y las temperaturas llegaron a 40ºC bajo cero. Sólo 150.000 soldados franceses regresaron a casa.

Fue el piloto de un avión de reconocimiento el que informó de que la nubosidad sobre Hiroshima era nula, y las condiciones perfectas para lanzar la primera bomba atómica de la historia. No ocurría así sobre Kokura, la ciudad que había sido elegida como segunda diana. A Kokura la protegió un manto de nubes, y Estados Unidos eligió otro blanco: Nagasaki.

Y así, la meteorología, y sobre todo, la climatología, han sido anónimos protagonistas de grandes capítulos de la historia. Por ejemplo: ¿fue la sequía lo que desató la Revolución Francesa? ¿Habría pintado Edvard Munch su famoso cuadro de El grito si el cielo no hubiera estado cubierto de cenizas tras la erupción del volcán Krakatoa?

De no haber sido estas las condiciones meteorológicas, probablemente nuestra sociedad, hoy, sería de otro modo.

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Obama y la tormenta

Era el 14 de julio del año 2012. Diluviaba, pero el presidente Obama decidió seguir su discurso en Glen Allen, Virginia, ante 900 personas.

Seguir adelante colocó una nueva medalla popular al presidente de EEUU, quien bromeó mientras el agua le calaba por completo: “Vamos a tener que pasarnos todos por un salón de peluquería después de esto”.

Muerte de Alejandro III

El monarca quería garantizar con un heredero la estabilidad de Escocia, pero su esposa Margaret, hija del rey de Inglaterra Enrique III, y sus tres hijos, fallecieron antes que él.

Decidió volver a casarse con una joven francesa, Yolande de Dreux. El 19 de marzo de 1286, cuando el rey se dirigía al encuentro de su nueva esposa, una fuerte tormenta le sorprendió, y, tras caer de su caballo, falleció.

Las 10 plagas bíblicas

Según el Antiguo Testamento y la Torá, estas calamidades fueron enviadas por Dios a los egipcios para que el faraón liberara a los hebreos. Las 10 plagas: aguas que se convertían en sangre, peces muertos,  lluvia de ranas, langostas, piojos y moscas, muerte del ganado, granizo y tinieblas, entre otras.

Desde el punto de vista científico, parece que existe una serie de explicaciones climatológicas a estos hechos, derivadas sobre todo de la erupción del volcán de la Isla de Santorini, en 1500 a. C., y sus consecuencias.

Incendio en Santander

Era el año 1941. Y las llamas se iniciaron durante la madrugada. La zona histórica de la ciudad resultó destruida por el atroz incendio que se inició, casi con total seguridad, en la calle de Cádiz. Los fuertes vientos del sur/sureste,  avivaron las llamas con inusual rapidez.

Una intensa borrasca dominaba la zona y esos vientos llegaron a soplar con rachas estimadas de 180 km/h, la fuerza de un huracán de categoría 3. Los focos principales del fuego se apagaron en los primeros 3 días, pero pasaron 15 hasta extinguirlos todos. La ciudad quedó calcinada.

Partido del deportivo suspendido

Las imágenes del Santiago Bernabéu de ese 24 de junio de 1995 fueron realmente impactantes. Manjarín había adelantado al Depor en la primera parte, y el entonces valencianista Pedja Mijatovic había empatado ya en la segunda.

Fue en el minuto 79 cuando el cielo se vino abajo. Una espectacular tromba de agua y granizo obligó a los jugadores y al trío arbitral a correr hacia los vestuarios. Era la primera vez que una final de Copa del Rey se suspendía y tuvo que reanudarse tres días después. Ganaron los gallegos.

La extinción de los mamuts

¿Nos los comimos? Esa es una de las hipótesis científicas que explican por qué desaparecieron los mamuts: el exceso de caza. Sin embargo, nuevos estudios sugieren que este solo fue uno de los hechos que contribuyeron a su desaparición. Últimamente gana peso la teoría de que un drástico cambio climático fue el que les dio la puntilla.

Pero no hay acuerdo sobre si les mató el calor, o el frío. Una teoría sostiene que el aumento de la temperatura en el planeta hace unos 13.000 años favoreció el crecimiento de árboles, en detrimento de pastos y arbustos, que eran la base de su alimentación. La otra, al contrario, defiende que una fase glacial congeló la superficie del suelo y el hielo les impedía llegar a hierbas y líquenes. ¿Qué pasó en realidad? Quizá nunca lo sepamos.

La revolución francesa

El año 1789 tuvo una meteorología devastadora. Grandes heladas y una fuerte sequía propiciaron  una crisis alimentaria. Las cosechas de ese año fueron ruinosas, y la escasez de harina hizo que el precio del pan se multiplicara.

Uno de los hechos clave de la Revolución Francesa fue la Marcha sobre Versalles, iniciada por un grupo de mujeres en un mercado de París cuando protestaban por la escasez de víveres y el excesivo precio del pan. Esta marcha llegó a Versalles y, tras un violento enfrentamiento, logró imponer sus exigencias al rey Luis XVI, lo que marcó el fin de la autoridad real.

Tambora: el año sin verano

El 10 de abril de 1815 ocurrió la mayor erupción volcánica desde que se tienen registros. El volcán Tambora, en Indonesia, estalló de forma violenta; mató de forma directa a más de 10.000 personas y a otras 60.000 de forma indirecta, por enfermedades y hambrunas.

El invierno volcánico, debido al oscurecimiento del sol por la nube de cenizas, unido a una histórica caída de la actividad solar, condujo a un año en el que el verano fue realmente inexistente, lo que provocó efectos indeseados en las cosechas de medio planeta y raros fenómenos meteorológicos.

La lluvia se triplicó en los polos y las nevadas llegaron cerca de zonas ecuatoriales, como México y Guatemala. En zonas tan meridionales como Pensilvania se podía ver hielo en ríos y lagos. Lord Byron, en esos días lúgubres, compuso su famoso poema de 82 versos Darkness (oscuridad).

El río támesis helado

Entre el siglo XVII y el XVIII, Gran Bretaña conoció un período muy frío, conocido como “la pequeña edad de hielo”. El Támesis, a su paso por Londres, era más lento y su caudal más abierto, y esto permitía que se congelase.

Sobre el hielo se celebraban ferias que se convertían en auténticas ciudades flotantes, con puestos de comida, espectáculos circenses y toda clase de actividades. La primera feria se celebró en 1309, y la última en 1814, donde el espectáculo debió ser de primera, ya que un elefante cruzó el río congelado a la altura del puente de Blackfriars.

Erupción del volcán Krakatoa

A las 10:02 h del 27 de agosto de 1883, isla Krakatoa explotó con la fuerza de 7.000 bombas atómicas y produjo el que se cree el ruido más fuerte de la historia. Flujos piroclásticos, cenizas lanzadas a 80 km de altura y espectaculares tsunamis destruyeron casi 300 ciudades y aniquilaron a 36.000 personas.

El cielo se oscureció durante muchos años, lo que provocó que las temperaturas bajaran 1,2ºC de media a nivel global. La luz del sol refractada en las cenizas inspiró a Edward Munch para pintar El grito.

El desembarco de Normandía

El general Eisenhower contaba con meteorólogos en la preparación de sus campañas. Para la elección del Día D, la temperie no era la ideal. Esperaron el paso de un frente frío y al informe de un barco boya en Islandia, que anunciaba una subida de la presión atmosférica.

Aprovechando la marea favorable, desembarcaron en las costas de Normandía. A pesar de encontrarse el Canal de la Mancha con intenso oleaje, las condiciones meteorológicas permitieron realizar esta histórica misión y el tiempo no fue un obstáculo insalvable.

La nieve paró el Big Ben

En la Nochevieja de 1962, la nevada fue tan copiosa en Londres que las manecillas del reloj no pudieron con el peso de la nieve y el mecanismo se detuvo. Las campanadas de ese año entraron con 10 minutos de retraso.

Años más tarde, el 27 de mayo de 2005, fue el calor el que hizo que el Big Ben tuviera algún problema. Ese día los termómetros alcanzaron unos inusuales 31,8ºC en Londres, y las poco acostumbradas agujas se pararon a las 22:07. Se recuperaron, pero volvieron a detenerse a las 22:20 y así estuvieron durante otros 90 minutos.

La Armada Invencible

Los planes del rey Felipe II eran muy claros: unos 130 barcos y 30.000 hombres partirían de Lisboa, bordearían la costa atlántica y llegarían a  Flandes. Allí recogerían a otros 27.000 efectivos y desembarcarían en Londres para derrocar a Isabel I y colocar un Estuardo en el trono. Pero ese verano de 1588 fue inusualmente tormentoso. Se describe como casi invernal.

La flota inglesa de Drake se alió con la temperie impidiendo la conexión con Flandes. En la batalla de Gravelinas, la Armada fue vencida y regresó a España. El periplo fue catastrófico por los fuertes temporales. Unos 40 barcos no soportaron las tormentas. Más de 10.000 hombres murieron ahogados. La frase  de Felipe II: “Envié a mis naves a luchar contra los hombres, no contra los elementos”.

El día de la renuncia del Papa

Tan solo unas horas después de que el papa Benedicto XVI anunciara su renuncia al pontificado, una tormenta se desencadenó sobre el Vaticano. Y no solo mediática; literalmente, una verdadera tormenta meteorológica. El fotógrafo Alessandro Di Meo, de la agencia ANSA, estaba allí y capturó el instante preciso en que un rayo alcanzaba la cúpula de San Pedro, la más alta del mundo, diseñada por Miguel Ángel. ¿La furia de Dios?

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