El ojo salvaje

Es el concurso fotográfico más importante del mundo. Se trata del Veolia Environnement Wildlife Photographer, que, organizado por la BBC, premia las imágenes más impactantes de la naturaleza

Desde 1965, la BBC y el Museo de Historia Natural de Londres se unen para premiar las mejores fotografías de naturaleza en el Veolia Environnement Wildlife Photographer (Premios Veolia al Fotógrafo de Vida Salvaje y Naturaleza). Pese a que a menudo son los profesionales quienes logran los galardones en las diferentes categorías (historia, especies en peligro de extinción, comportamiento y animales submarinos, entre otras), también los aficionados consiguen alzarse con algún premio.

Temperaturas extremas, aislamiento, enfermedades... son a menudo las compañeras de los concursantes

En general, uno de los aspectos más valorados por el jurado internacional es la historia detrás de la imagen. Es, por ejemplo, el caso de la instantánea del zorro volador australiano, mención de honor en la categoría de animales en peligro de extinción. Su autor, Ofer Levy, tuvo que pasar tres horas diarias durante una semana con el agua hasta la barbilla bajo un sol de justicia para conseguirla. O el del español Cristóbal Serrano, finalista en la categoría de comportamiento de aves, quien durante dos días se sumergió en el mar de Cortez, a 20 metros de profundidad, hasta conseguir que el cormorán, la luz y el cardumen se alinearan del modo que él pretendía.

El concurso tiene también una categoría para fotógrafos menores de 18 años

Pero quizá la más sorprendente es la de Paul Hilton (puedes ver sus imágenes y las de todos los fotógrafos aquí). Este fotógrafo británico siguió el comercio de aletas de tiburón desde los pescadores hasta los restaurantes que las sirven como delicia gastronómica en China. Los comensales desconocen que cada año se matan 73 millones de tiburones para que sus apéndices lleguen a su mesa; con un sabor bastante metálico, ya que muchas de las aletas están contaminadas con mercurio. 

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Con el miedo en la mirada

El fotógrafo británico Jabruson se encontraba en Mozambique para retratar la caza furtiva de elefantes cuando se cruzó en una villa con estos niños que habían capturado un babuino. Solo pudo tomar esta imagen y, sin tener acceso a las autoridades de vida salvaje, tuvo que abandonar a la cría a una suerte desconocida.

© Jabruson/ Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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El zorro volador

El Pteropus poliocephalus es el murciélago más grande de Australia. Ofer Levy lo pilló mientras bebía: volando a ras del río, el agua se pega a su cuerpo, y de allí la lame.

©  Ofer Levy/ Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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En un bosque de Bulgaria,

Durante uno de los inviernos más fríos, el suizo Stefan Huwiler se ocultó varios días para obtener esta imagen de un águila defendiendo de un zorro su comida.

©  Stefan Huwiler/ Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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El templo del tigre

En Tailandia, este refugio comenzó a acoger felinos huérfanos en 1999. Hoy, los visitantes pueden acercarse a ellos casi sin temor por su integridad. La imagen es de Melisa Lee.

©  Melisa Lee / Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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La primera lección

Diez años de experiencia fotografiando guepardos le permitieron a G. Bouguereau saber que cuando la madre deja un cachorro de  gacela Thompson delante de sus hijos comienza una lección de caza.

©  G. Bouguereau / Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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Dónde menos te lo esperas

Para el fotógrafo  Pal Hermansen, este depósito de chatarra abandonado se convirtió en un sitio donde encontrar un amigo inesperado: una ardilla.

© Pal Hermansen/ Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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En la boca del lobo...de río

El pantanal, donde Luciano Candisani “capturó” este caimán, constituye la mayor concentración de tierras húmedas del planeta. Allí viven estos reptiles, pacíficos mientras se concentran en que algún pez se acerque a su temible boca.

©  Luciano Candisani/ Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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Rodeado de vida

Sumergido en el mar de Cortez, México, el fotógrafo español Cristobal Serrano llevaba dos días siguiendo a este cardúmen. Pero necesitaba algo que rompiera la armonía. Un cormorán que se lanzó a por presas fue el responsable de esta imagen única.

©  Cristobal Serrano/ Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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¡Corre por tu vida!

Si no quieren convertirse en presa de focas, los pingüinos deben huir rápidamente del agua. Paul Nicklen congeló este momento buceando en la Antártida.

©  Paul Nicklen/ Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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Congelado en el tiempo.

Así está este macaco del valle de Jigokudani, Japón, capturado por el ojo de Jasper Doest. Estos simios utilizan en el invierno las aguas termales de la zona para relajarse y cobijarse del frío.

©  Jasper Doest/ Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2012

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