Se van, se van

Estos primates tienen los días contados. Un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) asegura que la destrucción del hábitat, la caza y el mercado ilegal están terminando con la mitad de los animales que más se nos parecen. Míralos ¿No te entran ganas de hacer algo para salvarlos?

 

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Un remedio caro

La principal amenaza para el langur de dorso negro (Trachypithecus delacouri) que sólo habita en zonas reducidad del norte de Vietnam, es la medicina. Muchos remedios tradicionales chinos incluyen sus huesos, tejidos y órganos. Estado: crítico © Tilo Nadler

Quiero mi bosque

El gibón plateado (Hylobates moloch) es otra de las especies castigadas por un mal mundial: la deforestación, que también afecta a las zonas de Indonesia en las que vive. Por si fuera poco, también es víctima de los cazadores que buscan su carne, o venderlo como mascota al mejor postor. Estado: en vías de extinción. © CI/Sunarto

Vigilante

Más vale que se ande con cuidado. El triste final de un Langur gris (Pygathrix cinerea) como este suele ser una trampa camuflada por los humanos tanto en el suelo como en las ramas de los bosques vietnamitas en los que vive. Estado: crítico © Tilo Nadler

¿Se da cuenta?

Con ese aspecto taciturno, este gibón de mejillas beige (Nomascus gabriellae) de la reserva camboyana de Phnom Tamao parece apenarse por el futuro de su especie. Gran parte del deterioro de su entorno habitual ha estado causado por actividades naturales llevadas a cabo en el mismo. Estado: en vías de extinción. © CI/Sterling Zumbrunn

Retrato de familia

Cualquier cría supone una esperanza para la supervivencia del indri (Indri indri), de Madagascar, el mayor de los lémures conocidos, que puede alcanzar entre 7 y 10 kg. Especialmente porque su mayor tasa de natalidad es un hijo cada 3 años. Estado: en vías de extinción. © CI/Russell A. Mittermeier

La última joya

El kipunji (Rungwecebus kipunji) fue avistado por vez primera en mayo de 2003, en el único país que lo alberga, Tanzania. Poco después era descrito como un género nuevo de primates, el primero que la ciencia reconocía en 83 años Estado: crítico. © Tim Davenport/WCS

Multicolor

El colobo rojo de Kirk, Procolobus kirkii, que sólo existe en Tanzania ha tenido más suerte que otras dos especies de colobos rojos. El de Bouvier (Procolobus pennantii bouvieri) del que no hay rastro desde hace 25 años y el de Miss Waldron (Procolobus badius waldroni), cuyo último ejemplar vivo fue avistado en 1978. Estado: en vías de extinción. © Tom Struhsaker

Aferrado

A las ramas y a la vida. La mejor actitud para el sifaka diademado (Propithecus diadema) de Madagascar. El nombre de estos primates es una adaptación onomatopéyica de un sonido que suelen emitir de forma repetida y que suena algo así como “si faaaakkk”. Estado: en vías de extinción. © CI/Sterling Zumbrunn

Pequeño vietnamita

El Cercopiteco de nariz chata (Rhinopithecus avunculus) ya fue declarado extinto en una ocasión. Aunque en 1989 se comprobó que su desaparición había sido una falsa alarma, los ejemplares vivos no permiten cantar victoria. Estado: crítico. © Tilo Nadler

No es un panda

Desde su hogar en Andasive (Madagascar) este lémur rufo en blanco y negro (Varecia variegata), que vive eminentemente en copas de árboles, seguramente ignora su parecido con las entrañables mascotas chinas. Estado: crítico. © CI/Sterling Zumbrunn

Estado grave

Si el último estudio declaraba al Langur dorado (Rhinopithecus roxellana qinlingensis) Zhouzhi Reserve, Shaanxi Province, China como vulnerable, este informe ha detectado un empeoramiento del estado de la especie, en gran parte por la pérdida de hábitat que ocasiona la deforestación. Estado: en vías de extinción. © CI/Russell A. Mittermeier

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