Migraciones al límite

Los viajes animales más extremos

Cómo reaccionarías si para conseguir tu comida tuvieras que recorrer miles de kilómetros? Esto es lo que tienen que hacer muchas especies de animales cada año. Aves, reptiles, mamíferos, peces… El vaivén es continuo.

Búsqueda de alimento, condicionamientos climáticos, exigencias reproductoras, superpoblación y la necesidad de huir de los depredadores están detrás de la mayoría de las migraciones.

TECNOLOGÍA DE RASTREO
En los últimos años, los geolocalizadores han facilitado el seguimiento de especies. Ya hay dispositivos que pesan poco más de un gramo, y aunque todavía no han permitido el rastreo de insectos, sí el de pequeñas aves que hasta ahora solo podían ser estudiadas observándolas. Su inconveniente es que gran cantidad de ellos se deteriora o pierde durante la migración, con la consiguiente disminución de la muestra sometida a análisis que ello conlleva. Es ese, junto al deseo de averiguar cómo se orientan las diferentes especies en sus desplazamientos, lo que preocupa en la actualidad a los expertos.

Entre las teorías que se barajan para saber cómo los animales llegan a su destino, hay tres que cobran fuerza. La primera se basa en la posibilidad de que las rutas vengan determinadas por diferentes olores; la segunda sostiene que es el magnetismo de la Tierra el que guía los recorridos; y la tercera propone el posible seguimiento de las estrellas que los animales hacen.

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And the winner is…

Durante años se creyó que las pardelas grises (Puffinus griseus) eran las campeonas del largo recorrido… Hasta que científicos canadienses siguieron la trayectoria del charrán ártico (Sterna paradisaea) mediante geolocalización. Frente a los 65.000 km que recorren las primeras, estas pequeñas aves de apenas 66 cm de envergadura son capaces de atravesar distancias que llegan
a los 80.000 km.
El primer estudio exhaustivo sobre la migración de estas aves fue presentado por Salomonsen en 1967. Ahora, gracias a dispositivos en miniatura de 1,4 g de peso se ha podido seguir su rastro hasta constatar las dos rutas que eligen en su camino hacia el sur. Ambas se inician cuando los días empiezan a ser más cortos en el norte y, aunque a veces el recorrido puede parecer errático, responde a la necesidad de seguir los patrones de comportamiento de los vientos para ahorrar energía.  Dotados de un extraordinario sentido de la orientación, el desplazamiento lo hacen de forma escalonada, deteniéndose en las áreas ricas en alimentación y volando a gran altura por los terrenos estériles. Siempre que pueden, a gran distancia de la costa. El caso registrado más sorprendente es el de un ave que en solo tres meses recorrió 22.000 km, desde las islas Farne de Northumberland (Reino Unido) hasta Melbourne (Australia).

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Del Ártico al Antártico

La Sterna paradisaea anida en el Ártico. En amarillo (abajo) se señala el recorrido que hace en primavera, en rojo el de invierno y en verde el que realiza en otoño. En su migración elige dos rutas, una por las costas africanas y otra por las sudamericanas.

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Ballenas a la cola

Para seguir a las Megaptera novaeangliae, cuyas hembras realizan grandes recorridos para aparearse, no hace falta utilizar ningún sistema de geolocalización. Al igual que la huella dactilar de las personas, las manchas de su cola son únicas e irrepetibles. Esta característica es la que ha permitido a los científicos identificar una ballena en Madagascar que había sido fotografiada dos años antes. Estaba a 10.000 km aproximadamente, en Brasil, a una distancia inusual en otro tipo de animales.

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Tortugas no tan vagas

Los 16.000 km que una tortuga laúd (Dermochelys coriacea) recorre a través del océano para desovar echan por tierra el mito de su pereza. Científicos de la Universidad de Exeter siguieron  por primera vez la trayectoria de 25 de estos ejemplares por el Atlántico Sur y descubrieron que eligen tres caminos distintos, sin que hayan encontrado el motivo de su elección. Se especula con la posibilidad de que la falta de fortaleza física al nacer las lleven hacia lugares a los que luego regresan por inercia.

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1.000 km diarios

Hay personas que hacen largos recorridos para disfrutar de un buen restaurante, pero nada comparado con las distancias que recorren las pardelas grises (Puffinus griseus). Con base en Nueva Zelanda, atraviesan océanos en busca de las mejores semillas de temporada de cada lugar. Las costas de California, Alaska y Japón son sus destinos preferidos, y como si de turistas de lujo se tratara, descansan una temporada en cada uno de los lugares antes de regresar a Nueva Zelanda.
Un equipo de científicos estadounidenses anilló 19 ejemplares de estas aves y descubrió que el itinerario total puede alcanzar los 65.000 km. En algunos casos, se llegaron a registrar recorridos de cerca de 1.000 km diarios.

En la imagen, las áreas de cría, al sur, se representan en azul. Pasan el invierno en las costas de Alaska, California y Japón, y luego regresan a Nueva Zelanda. En su ruta, recorren el Pacífico.

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Dragón volador

A la pregunta de cuál es el insecto que mayores distancias recorre, muchas personas responderán que la capacidad de vuelo de algunas mariposas que viajan de Canadá al Golfo de México las convierte en plusmarquistas. Sin embargo, todas esas respuestas son incorrectas, porque hay un pequeño insecto, concretamente una libélula, que puede recorrer 11.000 km durante su migración anual. Este osado aviador, el Pantala flavescens, condiciona sus desplazamientos a las temporadas de lluvias, ya que se alimenta en las charcas que se generan. Ante la imposibilidad de transportar geolocalizadores debido a su reducido tamaño, los científicos han podido evaluar su comportamiento recogiendo datos de su paso por la India, Maldivas y el este de África.

Y han comprobado que no sale del trópico: todos los desplazamientos del Pantala flavescens se realizan entre zonas cálidas y húmedas.

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El tiburón y su rastro de ADN

Es excitante seguir el rastro de un animal vivo, pero cuando no puede hacerse, examinar su ADN es clave para determinar los movimientos migratorios. Así procedió Chrysoula Gubili, un investigador de la Universidad de Aberdeen que, gracias a ello, ha descubierto que los tiburones del Mediterráneo están más cerca de sus primos de Australia y Nueva Zelanda que las especies más cercanas geográficamente. Gubili sostiene que una hembra preñada que se perdió hace alrededor de 450.000 años en Oceanía terminó llegando por error a las costas mediterráneas.

1. Sigue la corrientes hacia el Cabo Agulhas, en Sudáfrica

2. Traza anillos en Sudáfrica buscando la corriente de Benguelas.

3. Nada entre África y Oceanía siguiendo las corrientes.

4. Continúa por la zona oeste sudafricana.

5. Pueden llegar al Mediterráneo.

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Cocodrilos sin prisas

El cocodrilo marino (Crocodylus porosus), el mayor reptil del mundo, con un peso que puede sobrepasar los 1.300 kg, vive en tierra durante la época húmeda y se traslada cuando deja de serlo. Los desplazamientos medios más rápidos de los cocodrilos pueden llegar a 25 kilómetros diarios; pero lo inusual en estos reptiles marinos es que los científicos registraron el recorrido de uno de estos ejemplares en el norte de Australia y anotaron una distancia de 10 km diarios. Y además, con la ayuda de las corrientes marinas, para ahorrar energía.

En la imagen, las iniciales “st” y “fin” indican el comienzo y el fin del recorrido de tres cocodrilos en la zona norte de Australia.  El primero  necesitó 25 días para hacerlo; el segundo, 15 ;  y el tercero, 5.

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Pájaros cantores bajo control

Era casi imposible registrar los movimientos de estas aves por la dificultad de que pudieran volar con el peso de un geolocalizador. Todo cambió en 2007, con un modelo de reducido tamaño que permitió saber que una golondrina purpúrea (Progne subis), por ejemplo, en su trayectoria hacia el norte era seis veces más rápida que cuando viajaba hacia el sur. Pero lo que más sorprendió a los investigadores fue su extremada  velocidad: en menos de una semana viajó desde el norte de Estados Unidos hasta la península de Yucatán, en México, buscando temperaturas más cálidas.

Además, la migración de  la golondrina purpúrea es clave para evaluar el cambio climático en las regiones tropicales.

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