El lecho marino se hunde por el deshielo de los glaciares

Puede que décadas de mediciones y de predicciones sobre el aumento del nivel del mar no hayan tenido en cuenta el peso del agua de su deshielo

En muchas ocasiones, tenemos la mirada centrada en un tema importante y no nos damos cuenta de que, al mismo tiempo, hay otro que poco a poco va floreciendo sigilosamente. Este parece ser el caso del deshielo de los glaciares. Los científicos han centrado sus esfuerzos durante décadas para medir las consecuencias de un deshielo y siempre se ha posado la atención en el aumento del nivel del mar. Pero a más agua, más peso, por lo tanto, la presión de toda esa agua presiona de alguna forma el lecho marino, deformándolo. Es por ello, por lo que la Universidad Tecnológica de Delft en Países Bajos, ha dado la voz de alarma: “con el cambio climático, no solo cambiamos la temperatura”, destacó el geólogo Thomas Frederikse.

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Los satélites nos están ayudando a ver solo una cara de la moneda, la referente al incremento del nivel del mar, pero deja a otro lado otros efectos: ¿cómo afecta este nuevo volumen de agua del océano a la Tierra? ¿Es capaz el lecho marino de aguantar tanto peso?

Para poder probar su teoría y cuantificar realmente cuánto se ha deformado el fondo del océano bajo esa carga adicional de agua derretida, los investigadores estudiaron una estimación de la masa de hielo que perdieron los glaciares en Groenlandia y en el Antártico. Según sus investigaciones, en las últimas dos décadas, la carga total de agua ha empujado el lecho marino unos 0’13 mm por año, lo que supone alrededor de 2’5 mm en el total del periodo. Puede no parecer una cantidad exagerada, pero se trata de una media. De hecho, en ciertas regiones la deformación es significativamente mayor: por ejemplo, hasta 1 mm por año en el océano Ártico y 0’4 mm en el Pacífico Sur.

El equipo espera que en futuros estudios sobre cómo afecta el cambio climático a la Tierra también lleguen a valorar estos datos, ya que también afectan al mundo donde vivimos.

Fuente: Science Alert

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