Un mono japonés intenta copular con un ciervo

No hubo penetración, pero si eyaculación

El macaco de las nieves y los ciervos sica son dos especies típicas de Japón que mantienen una estrecha relación. Es frecuente ver como algunos simios se suben a lomos de los cérvidos y se dedican a desparasitarlos. Pero, ahora, por primera vez, investigadores de la Universidad de Estrasburgo, han observado un comportamiento realmente inusual: un macho adulto intentó copular con una hembra de ciervo durante unos diez segundos. No llegó a haber penetración, pero si eyaculación. Y parece ser que el ciervo lamió posteriormente el líquido seminal.

Tras ese primer intento, el macaco no se dio por vencido e intentó aparearse con otra hembra de ciervo, aunque en este caso tuvo aún menos éxito ya que ella ni siquiera le permitió subirse sobre su lomo. Aún así, el macaco permaneció largo rato al acecho esperando una nueva oportunidad. Pero, ¿a qué se debe este comportamiento?

Los investigadores no lo tiene claro, pero creen que podría deberse a un intento del macaco por liberar su frustración sexual. La presión de sus hormonas durante la época de celo, y el hecho de que entre esta especie de simios la competencia para aparearse con las hembras es muy dura e incluso violenta, pudo empujarle a este anómalo comportamiento. Y dado que los ciervos sica son una especie con la que tienen una conexión especial, esa pudo ser la causa de este extraño juego sexual.

Hay que señalar que no es la primera vez que se registran ejemplos de animales intentando copular con ejemplares de otras especies. En 2014 se descubrió que, en la Antártida, algunos ejemplares de lobos marinos acosaban a pingüinos de ambos sexos, y copulaban con ellos a la fuerza, matando incluso a algunos de ellos. Pero, pese a casos como este, sigue siendo un comportamiento anómalo.

Volviendo al principal protagonista de esta historia, el macaco de las nieves, se trata de una especie con curiosos hábitos de apareamiento. cuando un macho corteja a una hembra, se dedica a acicalarla para ganarse sus favores. Si pasados cinco minutos esta no le ha rechazado, es muy probable que culmine su cortejo con éxito. Pero, además, la homosexualidad también es frecuente en esta especie. Con la deferencia de que, mientras que si es habitual la existencia de hembras que forman entre ellas parejas duraderas, los machos se dedican a copular aleatoriamente con otros ejemplares de su mismo sexo, en una conducta que parece tener mucho de simple juego.

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