¿Podrías comerte a un perezoso? Hace 14.000 años lo hacíamos

Y en vez de susurrar a los caballos, nos los comíamos

Si viajas a Buenos Aires, sabes que no puedes marcharte de allí sin comerte un asado o una buena pieza de carne roja. Pero si hubieses caído por la zona hace 14.000 años, el menú que te hubiesen ofrecido hubiera sido muy distinto. Olvídate de la vaca y el buey. Uno de los platos estrella era el caballo. El otro, los perezosos gigantes (Megatherium americanum).

Es lo que han descubierto un grupo de arqueólogos, quienes han publicado sus hallazgos en la revista PLoS One. El indicio vino cuando hallaron restos de antiguas fiestas enterrados en las llanuras del Sur de Buenos Aires (como las que hacían Asterix y Obelix al final de sus capítulos). Los huesos no solo ofrecen una buena instantánea de la dieta de los primeros argentinos, sino que también podrían ayudar a los científicos a reconstruir una mirada más amplia de cómo llegaron los primeros humanos a Sudamérica. Que por cierto, parece que todo indica que fue antes de lo pensado.

Según indican los autores en el estudio, los restos fueron encontrados en lo que parecía ser un antiguo campamento de cazadores fechado entre 14.064 y 13.068 años atrás.

Ubicado en la provincia de Buenos Aires, este lugar arqueológico se conoce como Arroyo Seco 2. Ha sido escenario de múltiples hallazgos, aunque los más destacables han sido los restos óseos de varias especies hoy extintas con fracturas provocadas por armas y herramientas humanas (que también encontraron en el lugar).

Los investigadores aseguran que el hecho puede contarse como una historia. La de un hombre que corrió hasta dar caza a un caballo o aquel que persiguió por toda la frontera a un perezoso con el fin de llevar la cena a casa.

Además, los arqueólogos aseguran que la investigación da peso a una hipótesis ampliamente debatida: que el poblamiento americano tuvo lugar antes de la cultura clovis.

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