Descubren que, después de los dinosaurios, reinaron las hormigas agricultoras

Llegaron a evolucionar sus técnicas de tal modo que sobrepasaron a los humanos en eficiencia.

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Las colonias de hormigas son sistemas muy complejos. En la imagen se observa un grupo de ellas cuidando las larvas mientras la reina empequeñece con su tamaño a toda la colonia. Crédito imagen: Karolyn Darrow

Entre 55 y 60 millones de años atrás, un grupo de hormigas sudamericanas de la tribu Attini cambiaron de un estilo de vida cazador-recolector al de agricultura de subsistencia, cultivando los hongos que crecían en descomposición, ese fue el primer paso hacia la agricultura en una escala mucho más grande. A lo largo del tiempo esta actividad provocó cambios genéticos, tanto en los insectos como en los hongos provocando el desarrollo de la agricultura a escala industrial a una escala que supera la agricultura humana en su eficiencia.

Así lo afirma un nuevo estudio publicado en Nature Communications, firmado por expertos del Instituto Smithsonian y la Universidad de Copenhague. El equipo, liderado por Jacobus Boomsma, estudió los genes de siete especies de hormigas agrícolas y los hongos asociados para entender cómo se ha desarrollado esta sociedad. “Las hormigas perdieron muchos genes cuando comenzaron a cultivar hongos – explica Boomsma –. Esto condujo a una cascada evolutiva de cambios, que hasta hora no hemos visto en ningún linaje de los animales estudiados”.

Hace unos 25 millones de años, un grupo de hormigas comenzó a cultivar hongos que producen bulbos diminutos, ricos en proteínas y que eran muy apreciados por estos insectos. Cuanto más nutritivo era el alimento, más crecía la colonia y más evolucionaba la capacidad agrícola de las hormigas. Entonces, 10 millones de años después, surgieron las hormigas cortadoras de hojas que cortaban hojas frescas y las llevaban a sus cuevas, lo que daba alimento fresco a los hongos e inició la agricultura a escala industrial y las colonias con millones de ejemplares.

Esta nueva técnica produjo cambios en ambos miembros de la sociedad: hongos y hormigas. Los primeros, por ejemplo, dejaron de producir enzimas para digerir la parte leñosa de las plantas y pasaron a depender por completo de las hojas frescas. Para asegurarse que estas siguieran llegando, los hongos comenzaron a producir “frutos” llenos de proteínas, esenciales para el crecimiento de las hormigas, que a su vez evolucionaron enzimas especiales para digerir fácilmente este súper alimento y ya no pueden comer sin ese alimento.
Los seres humanos comenzaron la agricultura de subsistencia hace unos 10.000 años, progresando a la agricultura industrializada sólo en el siglo pasado. “En términos humanos – concluye Boomsma – el éxito de estas hormigas sería similar a que nosotros halláramos un modo de cultivar a escala industrial un único alimento capaz de prevenir enfermedades, plagas y que sea resistente a la sequía. Y que lo hubiéramos logrado durante la civilización griega”.

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