Este tapir malayo necesita nombre

Nació la semana pasada y el zoológico de Chester ha pedido la ayuda del público para bautizarle

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CHESTER ZOO

El nacimiento de un tapir malayo en el zoológico de Chester, en el Reino Unido, se ha convertido en todo un acontecimiento. Este mamífero es el único tapir que no habita en el continente americano y se encuentra en peligro de extinción. La cría llegó al mundo el pasado jueves, 18 de julio, con solo 5 kilos, después de un embarazo de 13 meses.

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Sarah Roffe, directora del centro, ha declarado: "Es maravilloso escuchar el golpeteo de los diminutos y manchados pies de tapir malayo por segunda vez en la larga historia del zoológico. Su mamá Margery, de siete años, es muy buena con el bebé. Ella está muy atenta. pero también le da la oportunidad de explorar y seguir sus pasos y los de su padre, Betong, de seis años". Tal es la emoción, que los responsables del zoo han decidido celebrar este nacimiento invitando al público a bautizar al pequeño tapir malayo a través de una encuesta en la cuenta de Facebook del zoo.

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Los tapires presentan un pelaje muy característico al nacer, formado por una serie de manchas y rayas para ayudar a camuflarse en el suelo del bosque en su nativo sudeste asiático. Este patrón cambiará lentamente durante los primeros seis meses hasta conseguir el patrón único en blanco y negro de sus padres.

Alrededor de la mitad de los tapires malayos del mundo se han perdido en los últimos 40 años, y se estima que quedan menos de 2.500 en Malasia, Sumatra, Tailandia y Myanmar. La caza, la tala ilegal y la deforestación masiva para la producción de aceite de palma son claros causantes.

Los conservacionistas han aplaudido este último nacimiento en el zoológico, ya que el tapir malayo se encuentra en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

La supervivencia de este animal depende de la preservación de sus hábitats, así como de las áreas protegidas destinadas al cuidado de la flora y fauna endémica. Su mayor amenaza es la acción humana, tanto por la destrucción de su hábitat como por la caza furtiva, que busca vender en el mercado negro a las crías del tapir, de gran valor en el mundo del contrabando.

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