¿Por qué a la lagartija le vuelve a crecer la cola, pero no una pata?

La necesidad de supervivencia está detrás de este método de "resurrección" de una parte de su cuerpo.

Podarcis muralis (common wall lizard)
Paul StarostaGetty Images

Lo cierto es que la regeneración de la cola no es nada frecuente en los vertebrados, pero a las lagartijas sí vuelve a crecerles, aunque la nueva sea más corta, de un color grisáceo y sin escamas ni vértebras. Estas últimas son sustituidas por un tubo de tipo cartilaginoso, y la médula espinal, por tejido epitelial sin terminaciones nerviosas.

Esta “resurrección” parcial se debe a que es importante para el animal contar con ella en su locomoción diaria, para los cortejos nupciales y, lo más importante, como lugar donde almacenar las grasas para los malos tiempos de hambre o enfermedad. Pero es cierto que no tienen la habilidad genética para regenerar otros miembros, como una pata, ya que en este proceso entran en juego unas células madre especializadas que activan genes muy concretos, y en una secuencia similar a la del período embrionario del animal.

Lo peculiar, además, es que las lagartijas, al igual que otros pequeños saurios, tienen la capacidad de desprenderse voluntariamente de la cola en momentos críticos; es decir, no siempre la pierden por causa de ataques o accidentes. El fenómeno se llama “autotomía caudal”, y lo provocan, por ejemplo, para despistar a su perseguidor, ya que una vez que la cola queda suelta, esta se agita frenéticamente durante un buen rato. Eso suele entretener a su adversario lo suficiente como para que el animal salve la vida.

Algo muy curioso que ocurre muchas veces es que, al regenerar la cola, le crecen no una, sino dos, que forman una curiosa "Y". Sin embargo, muchos anfibios, como la salamandra, sí tienen la rara característica de que logren que vuelva a crecerles no solo la cola, sino también otros miembros, como dedos, patas, dientes, cristalinos, tejido epitelial…

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