Los animales tienen destrezas increíbles para sobrevivir a las bajas temperaturas del invierno. Algunos se dedican a hibernar, pero otros tienen estrategias realmente curiosas para enfrentarse a él.

Por ejemplo, las ranas de madera se encuentran en estos meses entre la vida y la muerte, y es que se congelan literalmente durante casi medio año para luego «resucitar» en primavera. No son los únicos animales que utilizan técnicas de criogenización para sobrevivir, ya que algunos insectos utilizan el anticongelante de sus cuerpos para “volver a la vida” cuando acaba el invierno.

Un caso muy curioso en este sentido es el de los insectos weta, originarios de Nueva Zelanda. Durante el invierno, entran en un proceso conocido como criptobiosis, que les permite hibernar en una especie de «modo de congelación» en el que aparentan estar muertos. Gracias a esta técnica, pasan desapercibidos para los depredadores (se ponen panza arriba, con las patas extendida y las garras expuestas).

Weta

Los insectos weta son originarios de Nueva Zelanda.
Nigel BraddockGetty Images

Otras especies utilizan mecanismos menos impactantes, pero a la vez muy útiles. Es el caso de los bueyes almizcleros del Ártico que gracias a su pelaje interno llamado qiviut pueden sobrevivir a temperaturas de menos de -45ºC. Algo similar ocurre con el oso polar que posee una capa de grasa extra para conservar el calor.

Redacción QUO