Esta abeja tiene un problema: lleva un chaleco formado por larvas de escarabajo

¿Su objetivo? Llegar hasta la colmena y devorar todo lo que encuentren...

Abejas y larvas de escarabajo
Pixabay

A primera vista, esta abeja parece estar usando lo que parece un chaleco marrón brillante, envuelto alrededor de su peludo estómago. Pero una inspección más detallada revela que la abeja se está arrastrando con docenas de cuerpos marrones que se retuercen como gusanos: larvas que pertenecen a la especie de escarabajo blister Meloe franciscanus.

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La abeja (un macho) es la primera parada de las larvas en una estrategia cuyo final no es otro que el propio hogar de las abeja. Una vez allí, estos huéspedes no invitados se comen las reservas de comida de la colmena…

Conocidas como triungulinas, las larvas de los escarabajos atraen a las abejas machos con una señal química que imita las feromonas sexuales emitidas por las abejas hembras. Para asegurar su éxito, afinan su química y comportamiento para atraer a diferentes tipos de abejas, dependiendo de dónde viven los escarabajos y qué tipos de abejas están más cerca de ellos, según un nuevo estudio.

Cuando el huevo de una larva de escarabajo eclosiona, no lo hace solo: cientos de larvas emergen a la vez de una masa de huevos conocida como agregación (que contiene alrededor de 761 huevos en promedio), tal y como aseguran los autores del estudio.

Después, las larvas trepan a las plantas cercanas y se apiñan juntas en un solo grupo durante dos semanas, enviando colectivamente un mensaje químico que se transmite por el aire.

“Y, en el momento en que una abeja macho entra en contacto con una agregación, toda la masa larval se adhiere al macho", aseguran los autores de un reciente estudio liderado por Leslie Saul-Gershenz, candidata doctoral del Departamento de Entomología y Nematología de la Universidad de California, en Davis.

El apego parasitario de las triungulinas al macho es temporal; las larvas pasan el rato en la espalda de su huésped sólo hasta que encuentra una pareja. Una vez sucede, estas curiosas ‘autoestopistas’ se trasladan a la abeja hembra para llegar hasta el nido, donde se atiborran de huevos, néctar y polen de las abejas, que emergen sólo en la primavera después de que han crecido completamente.

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Se sabía que las larvas parasitarias infestaban dos especies de abejas excavadoras que habitan en en Oregón y en el desierto de Mojave, en California. Los científicos compararon diferentes poblaciones de larvas de escarabajos en esas áreas para entender mejor cómo los parásitos interactuaban con las especies de abejas hospederas: Habropoda pallida y H. miserabilis.

Descubrieron que las larvas se habían adaptado para hacerse lo más tentadoras posibles para las abejas que vivían cerca. En experimentos que trasplantaron grupos de larvas de escarabajos y las expusieron a poblaciones distantes de abejas excavadoras, los olores ‘sexys’ de las larvas fueron menos exitosos. De hecho, los investigadores descubrieron que los parásitos eran "significativamente más atractivos" para las abejas machos que eran sus vecinos cercanos.

Los científicos también observaron que los grupos de triungulinas recién eclosionadas trepaban a diferentes alturas sobre las plantas para proyectar su señal, dependiendo de dónde las abejas locales tendían a buscar compañía femenina.

Y no son las únicas...

Las larvas del escarabajo no son las únicas que dependen de las feromonas para engañar y atraer a otras especies. Por ejemplo, las ‘arañas bola’ también despliegan una fragancia que imita a las feromonas femeninas (una táctica que atrae con éxito a las polillas masculinas a su destino), tal y como aseguraron los investigadores.

Y las abejas excavadoras probablemente deberían considerarse afortunadas de que estas larvas sólo las utilicen como una especie de servicio de taxi… Otros insectos parásitos convierten a los huéspedes en incubadoras vivientes para sus crías en crecimiento (un destino espantoso que culmina cuando el huésped se convierte en la primera comida de las larvas, ya que lo consumen de adentro hacia afuera).

La combinación de las estrategias utilizadas por las larvas de escarabajos ofrece nuevas pistas sobre cómo se adaptan los parásitos para aprovechar mejor a sus confiados huéspedes, tal y como aseguraba recientemente Leslie Saul-Gershenz, autora líder del estudio y candidata doctoral del Departamento de Entomología y Nematología de la Universidad de California en Davis.

"Ha sido fantástico desentrañar el rompecabezas de esta especie", señalaba Saul-Gershenz.

Las conclusiones del estudio aparecen publicados este mes de septiembre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Fuente: Livescience.com

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