Los seres humanos parecen tener una tendencia natural a resolver los problemas añadiendo reglas, elementos o piezas, cuando en realidad es más efectivo eliminarlas

Vamos a empezar haciendo un par de ejercicios mentales sencillos.

En la siguiente imagen podemos ver cuatro cuadrículas. Algunos de los cuadrados de las cuadrículas están pintados de verde creando diferentes patrones casi simétricos. Si te pidiéramos que convirtieras esos dibujos en otros perfectamente simétricos, ¿qué harías?

cuadricula

Hagamos otro ejercicio, en la siguiente imagen podemos ver una torre de LEGO. En la parte de arriba tenemos una sola pieza que sujeta un tejado y en la parte de abajo una persona. Si pusiéramos peso sobre ese tejado en el lado incorrecto aplastarías a la persona. Teniendo en cuenta que cada pieza que añadas extra cuesta 10 céntimos ¿Cómo solucionarías este problema?

torre lego

 

Si tus respuestas son pintar más recuadros de color o añadir tres piezas al tejado, tienes un problema, porque no son las más efectivas. Sin embargo los seres humanos tenemos una tendencia a complicarnos la vida, según muestra un estudio reciente.

Gabrielle S. Adams, investigadora de la universidad de Virginia, planteó estas cuestiones y otras a un grupo de voluntarios  La mayoría de esos voluntarios decidió sumar en lugar de restar.

Por ejemplo, los voluntarios sugirieron añadir más piezas para soportar mejor el tejado, a pesar de esto que aumentaría el precio de la construcción. Sin embargo una solución más fácil y barata es eliminar la pieza que nos sobra y apoyar el tejado sobre el último piso de bloques. Por otra parte el problema de la cuadrícula se podría haber resuelto borrando los cuadrados verdes sobrantes.

Cuando Adams y sus colegas preguntaron a los participantes por qué no eliminaron o restaron piezas ellos contestaron que simplemente no tuvieron en cuenta esa opción. Sin embargo, cuando a los voluntarios se les mencionaba la posibilidad de restar objetos para llegar a una solución óptima o se les daba más tiempo para pensar, el número de individuos que optaba por la solución de eliminar cosas era más alto.

Los resultados mostraron que la mayoría de las personas tiende a proponer soluciones que suman en lugar de las que restan, aunque estas últimas puedan ser las más eficientes. Este comportamiento no solo se observó en juegos, sino que los científicos detectaron esa tendencia en la vida cotidiana de las personas.

Durante el estudio también analizaron datos de una universidad en la que, tras cambiar de rector, se pidió a sus estudiantes que sugirieran cambios. Solo el 11% de las respuestas implicaban la eliminación de una norma, práctica o programa ya existente.

Esta preferencia por las soluciones que suman podía estar influida por la percepción de que aquellas soluciones que eliminan algo pueden parecer menos creativas y ser menos valoradas. Por otra parte a la gente tiende a continuar con un esfuerzo ya realizado en lugar de desechar la idea y comenzar de nuevo, algo que se denomina falacia del coste hundido.

Los monos caen en la falacia del costo hundido, igual que tú

Este fenómeno también puede observarse en casa. Por ejemplo, cuando alguien no se siente satisfecho con la decoración de su casa suele comprar algún mueble o adorno, aunque quizá sería más eficaz deshacerse de algún objeto. Los investigadores señalan que esta tendencia es más pronunciada en el caso de los consumidores con menos recursos, lo cual es más perjudicial para su economía.

Por estos motivos Adams y su grupo recomiendan que los líderes de las organizaciones, al pedir recomendaciones o cambios, recuerden que también se pueden tomar medidas que eliminen normas, elementos o programas.

REFERENCIA

Adding is favoured over subtracting in problem solving

People systematically overlook subtractive changes