Los mejores escenarios naturales en España para inmortalizar tus recuerdos en Instagram

Las redes sociales, y en concreto Instagram, se han convertido en el escaparate de nuestras vidas. Cuando vemos algo asombroso, no solo queremos tomar una fotografía, sino compartirla con el mundo.

Los lugares más “instagrameables” son sin duda las ciudades: las luces de Tokio, la torre Eiffel de París, los rascacielos de Nueva York o las mezquitas de Estambul.

Pero los monumentos naturales también son protagonistas de la fiebre mundial por la imagen: desde las cataratas del Niágara hasta las auroras boreales en Islandia, pasando por el Gran Cañón del Colorado y el desierto del Sahara.

España cuenta con una buena lista de lugares que merece la pena visitar una vez en la vida, tomar esa fotografía, ponerla si quieres en Instagram, y después abrir los ojos y disfrutar de estos lugares mágicos, sin tecnología, para absorber el momento y grabarlo en nuestra memoria.

Playa de las catedrales, Lugo

La playa de Las Catedrales (praia das Catedrais en gallego) se llama en realidad playa de Aguas Santas. Se encuentra en Ribadeo, en la costa del mar Cantábrico. El agua salada y el viento crearon cuevas en la pared del acantilado que con la marea baja forman los arcos que le dan su nombre. El acceso es gratuito, pero el aforo está limitado y en los meses de verano es necesario reservar. Es difícil hacer una mala foto.

Bardenas Reales, Navarra


En el sur de Navarra se encuentran estos Más de 40.000 hectáreas de bellísimo desierto, que fueron declaradas reserva de la Biosfera y reserva natural. Es el fondo de un mar interior que recibió los sedimentos procedentes de la formación y erosión de los Pirineos. Esta zona no se plegó, y por eso podemos disfrutar hoy de un paisaje sobrecogido, azotado por el viento, que nos recuerda los desiertos del sur de EE UU. Las fotos al atardecer son de cuento.

Laguna Negra, Soria

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Luis Fidel Mateo (@lfmfoto)


Sí, es la misma laguna con monstruo incluido del capítulo anterior. La vista de esta laguna glaciar desde la ruta de montaña de los picos de Urbión, donde aparece como un oscuro espejo casi circular, es una de las fotos más reconocibles para los aficionados a los viajes.

San Juan de Gaztelugatxe, Vizcaya


Si eres fan de la serie Juego de Tronos, reconocerás enseguida la escalinata de Rocadragón, que en realidad es la subida a una Ermita en la costa de Vizcaya, a unos pocos kilómetros de Bilbao. La ermita está sobre un islote conectado con la costa mediante esta serpenteante escalera. No puedes visitar la ciudad del Guggenheim sin pasarte por aquí, subir a lo alto de sus 241 peldaños y tomar una fotografía a la costa.

Selva de Irati, Navarra


Este bosque de cuento se encuentra en el norte de Navarra (van dos lugares instagrameables) y es el segundo bosque de hayas y abetos más extenso de Europa, solo superado por la Selva Negra en Alemania. Siempre es un placer visitar este bosque que parece salido de El señor de los anillos, pero sin duda es en otoño, cuando las hojas cambian de color, cuando los instagramers se ponen las botas.

Las Médulas, León


Estas colinas rojizas en la comarca del Bierzo, envueltas por vegetación, no son exactamente naturales, aunque no por ello sean menos impresionantes. En realidad son los restos de un antiguo yacimiento de oro de la época romana, que cambió para siempre el paisaje. El miraror de Orellán, cerca del pueblo del mismo nombre, es el sitio favorito de los habitantes de Instagram para sacar imágenes sobrecogedoras al atardecer o al amanecer.

Roque del Moro, Fuerteventura

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Juan Santana (@juances2012)


Las Islas Canarias no pueden faltar en cualquier listado de maravillas naturales dignas de foto. El roque del Moro es una inmensa roca situada en la playa del mismo nombre, en la península de Jandía de la isla, rodeada de piscinas naturales y arena dorada. Las rocas de esta playa contienen traquitas veteadas, un material parecido al mármol que se ha utilizado con fines ornamentales. Para llegar aquí hay que caminar por una pista por la que pocos coches pueden circular. La recompensa es un paisaje de película, envuelto en el viento y el mar.

Sección Viajes de Ciencia de Quo patrocinada por Hyundai